pamplona.El Director-Tríptico de Pamplona . Así se llama el proyecto artístico que han llevado a cabo Dirk Hermann y Patric Tato Wittig durante el último año y que, pese a haber recibido una ayuda del Centro Huarte de Arte Contemporáneo, no podrá exhibirse en Navarra. El motivo, su temática: la obra gira en torno a los "secretos" que todavía esconde el monumento a los Caídos de Pamplona, un edificio al que se le ha tratado de lavar la cara en los últimos tiempos y cuyos recuerdos, origen y cometido rescata esta pareja de artistas para la memoria colectiva. Una propuesta que los navarros no podrán ver salvo que se desplacen a Berlín, donde se exhibirá a partir de hoy.
En febrero de 2008, seis proyectos recibieron las Becas a la Creación Patxi Buldain creadas por el Centro Huarte de Arte Contemporáneo. Uno de ellos, seleccionado en la categoría de fotografía contemporánea y vídeo, venía firmado por el madrileño Patric Tato Wittig y el berlinés Dirk Hermann y, como los demás, obtuvo 9.000 euros de ayuda para su desarrollo. En la documentación que presentaron a la convocatoria, ya expresaban el contenido del trabajo y, de hecho, el jurado les concedió la beca "por su acercamiento a la memoria mediante una restauración virtual crítica de la mirada". Este jurado estuvo formado por Bartomeu Marí, conservador jefe del Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona, Macba; Nuria Enguita Mayo, responsable de proyectos de la Fundación Tápiès; Carles Guerra, comisario y crítico de arte; Carolina Martínez, coordinadora del Centro Huarte; Fernando Galvano, profesor de la Universidad del País Vasco; Olivia María Rubio, directora de exposiciones de La Fábrica, y el entonces director del Centro Huarte, Enrique Ordóñez, que ejerció de presidente.
La calidad de la propuesta convenció a estos siete profesionales; sin embargo, a pesar de que las bases del certamen establecían que, una vez aceptada la ayuda, no se podía modificar el proyecto, el entonces director del centro, Enrique Ordóñez, "desde el primer momento nos dio la oportunidad de cambiar el tema", cuenta Patric Tato, para quien, "seguramente", Ordóñez "no quería tener problemas", porque "el trabajo que proponíamos era político y eso siempre puede generar algún conflicto". Y así ha sido, dice el creador madrileño, que, si bien reconoce que las bases no decían explícitamente que la beca conllevara una exposición, le parece lógico que así sea y, de hecho, así suele ser en otros centros. En este sentido, teme que ahora "alguien diga que el resultado final no tenía la calidad suficiente para mostrarlo", aunque le preocupa relativamente, porque no es la primera vez que se enfrenta a este tipo de censuras. Es más, tienen experiencia, ya les pasó algo parecido con su proyecto anterior, Demencia , un estudio sobre la percepción del visitante cuando acude al Valle de los Caídos.
La prueba de que en Navarra ha habido censura es que, incluso, les han llegado a ofrecer una conferencia sobre el proyecto antes que su exhibición, "para compensarnos de algún modo", dice Tato Wittig, a quien le parece que el lugar idóneo para mostrarlo sería el propio monumento. Y así se lo propuso al área de Cultura del Ayuntamiento de Pamplona, pero, al igual que en el caso de Huarte, la negación tomó la forma de "falta de interés" por el proyecto, o, directamente, "no hubo ningún tipo de contestación". "En el mundo del arte, censurar está muy mal visto", así que, con respuesta o falta de ella, "se cubren las espaldas", explica el creador, que sí ha recibido "palabras más sinceras", fuera de los conductos oficiales, que le confirman que el tema de su obra ha determinado la decisión de no exponerla.
intencionada ocultación En El Director-Tríptico de Pamplona , ambos artistas indagan en la memoria histórica, y, en este caso en particular, "en su intencionada ocultación". Para ello, obtuvieron documentación en la Institución Príncipe de Viana, "donde nos ayudaron", y en el Archivo General, "donde sí que nos pusieron algunas pegas al principio, pero luego colaboraron". Además, lograron que los Caballeros Voluntarios de la Cruz les mostraran la cripta, donde esta hermandad se reúne todos los días 18 para seguir conmemorando el día del alzamiento . En concreto, El Director , cuyo título se refiere al general Mola, que se hacía llamar así entre sus acólitos, reflexiona sobre los cambios cíclicos de poder y como éstos "provocan la sustitución de símbolos", de modo que, poco a poco, "los vencedores se van silenciando y en poco tiempo se pasa de la amnistía a la amnesia". Algo así pasó en el que fue el mausoleo Navarra a sus muertos en la Cruzada , que, "fue desacralizado, los accesos, tapiados y sus símbolos, cubiertos". De ahí que este tríptico se haya propuesto "romper con esa ocultación", mostrando "los símbolos que ya no se quiere que se vean", porque, en opinión de los artistas, "el monumento y su historia deben ser destapados y una revisión objetiva es necesaria". Además, aunque en la actualidad el edificio se ha convertido en una sala de exposiciones, "un pasadizo interno une todavía la cripta con una parroquia cercana, permitiendo al arzobispado su custodia". Para mostrar lo que se ha ido tapando, los dos creadores han tomado fotos de cómo están las estancias del inmueble ahora mismo y, a través de documentación e imágenes del pasado, han incorporando sobre ellas, de manera virtual, los elementos, -listados de nombres, símbolos, etcétera-, que se han ido escondiendo. En definitiva, los autores "dirigen la mirada al espectador, obligándole a cuestionarse su propia percepción y, al mismo tiempo, la validez de la historia que nos están contando".