pamplona. Carreras, cambios de vestuarios, un director escondido en un círculo de tela blanco, grúas subiendo y bajando, pequeñas piscinas que se tapan y se descubren... La Fura ha tomado el pabellón Anaitasuna de Pamplona para ensayar su particular versión de Carmina Burana , y eso se nota. El recinto pamplonés acogió ayer a numerosos periodistas, tanto navarros como venidos de la vecina Guipúzcoa, para dar cuenta de lo que será el nuevo montaje del grupo teatral, que en esta ocasión comparte escenario con el Orfeón Pamplonés y la Orquesta Sinfónica de Castilla y León.
Tras varias pruebas de cámara a los solistas, contundentemente eróticas en el caso de ellas, Carlus Padrissa, director de escena de La Fura dels Baus, atendió a los medios para desgranar algunos detalles, pocos, del espectáculo que estrenarán el próximo día 4 de agosto en el Kursaal de San Sebastián. "Esta cantata es un pequeño pastelito y en su desarrollo hemos encontrando muy buen feeling ... Estamos encantados en este sitio (haciendo referencia al pabellón Anaitasuna). En mis treinta años de experiencia nunca habíamos trabajado tan tranquilos y tan bien cuidados".
En lo que respecta al espectáculo en sí, su Carmina Burana, el director de La Fura apuntó que "esta es un obra que entra por los cinco sentidos. Por un lado tenemos el oído, gracias a un música que probablemente sea la mejor del siglo XX, creada por Carl Off; una pieza que reúne un hit detrás de otro, hasta llegar a 25. Luego tenemos la vista, para la que hemos trabajado el vídeo y hemos creado una especie de holografías flotantes en tres dimensiones, además del vestuario; por lo que creo que es un sentido que se va a que dar bastante satisfecho. Por otro lado tenemos el olfato, que llega al público a través de una serie de perfumes que, llegado el momento, se esparcen (accionados incluso por los propios orfeonistas) por toda la sala. Y, finalmente, tenemos el tacto, ahí cada cual que haga con sus manos y su pareja lo que quiera, y el gusto, que llegará después".
Nuevos públicos El montaje que se estrenará el próximo martes, según apunta Padrissa "es una buena oportunidad para buscar a nuevos públicos. Es una obra que no es tan cara como puede ser una ópera, quizá un poco más costosa de lo que puede ser un concierto pero cuyo resultado final es un gran espectáculo". Y es que público joven, y no tan joven, se va a encontrar con un montaje "que habla del círculo de la vida, de la transformación del ser humano, de la primavera... Yo lo entiendo como el hecho de cruzar una puerta, de ser audaz", matizó Padrissa y recalcó el hecho de que "ya en el teatro nosotros hemos intentando atraer al público más joven. En este sentido somos un poco ingenuos en este mundo y hacemos las cosas a nuestra manera, eso significa que son diferentes, ni mejores ni peores. Pero sí es cierto que pueden atraer a los jóvenes porque utilizamos lenguajes más, por ejemplo, de videoclip".
Finalmente, en lo que respecta al trabajo con el Orfeón Pamplonés, Padrissa destacó que "es un coro aficionado y por eso nos gusta trabajar con ellos, porque significa que tienen afición. Ellos han sido muy flexibles a la hora de colaborar e incluso llegan a tirarse por el suelo con nosotros. La relación ha sido muy fluida; más no se puede pedir".