Editorial
Favor por favor
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| ESDE que en 1996, dimitido el Gobierno tripartito (PSN, EA y CDN) tras conocerse las cuentas suizas del entonces presidente, el socialista Javier Otano, Miguel Sanz se hizo con el Gobierno de Navarra, se negó a cualquier relación institucional con el lehendakari, fuera quien fuera, en sintonía con el sector más duro de UPN que ha basado su política en propalar las supuestas ambiciones expansionistas del nacionalismo vasco. Trece años después, el lehendakari Patxi López cruzaba ayer la puerta del Palacio de Navarra para reunirse con Miguel Sanz. Ya era hora. En la reunión, según explicaron después, ambos mandatarios trataron temas de interés mutuo como la conexión del TAV con Navarra, el euskera o la captación de EiTB en la Comunidad Foral. A falta de mayores concreciones, ésa fue la temática tratada en la reunión, que finalizó con la firma de un protocolo de colaboración similar a los ya suscritos por el Gobierno foral con Aragón. Es decir, los lógicos deseos para una buena vecindad. Un protocolo de no injerencia , dando por hecho que las había. Por supuesto, hablaron de ETA como tema desgraciadamente ineludible en comunidades afectadas y omnipresente en el discurso de ambos mandatarios. En política no se dan casualidades. Si Patxi López se ha reunido -por fin- con Miguel Sanz, ha sido para demostrar que lo que nunca logró un lehendakari nacionalista vasco con discursos soberanistas, lo ha logrado él con su discurso del cambio , llevando la ventaja de que los socialistas navarros son los que sostienen a la derecha de UPN en el poder, por más que destacados dirigentes del PSE se mostraran en desacuerdo con la presión de Ferraz. Y si Sanz se ha reunido con López ha sido, primero, para devolver el favor al PSOE que apadrina a López y después para firmar un protocolo de colaboración semejante al de "las otras comunidades limítrofes", un protocolo que no tenga nada que ver en cuanto a profundidad y complicidad con aquel Órgano Común que firmó el malogrado Tripartito y UPN fulminó desde el poder. La clave es que ya hay foto de deshielo, y aquello que Sanz dijo de una Lehendakaritza obtenida "por sentencia judicial y no por un cambio sociológico", pelillos a la mar. López logró lo que los nacionalistas vascos no lograron, que es lo que interesaba retratar. |
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