vitoria. La central nuclear de Garoña cesará en su actividad el 5 de julio de 2013, sin posibilidad de nuevas prórrogas. Sin embargo, podría convertirse en el Almacén Temporal Centralizado (ATC) de todos los residuos nucleares del Estado, que actualmente saturan las piscinas de las centrales españolas operativas.
Así lo aseguró ayer el ministro de Industria, Miguel Sebastián, que debe anunciar "en los próximos meses" la ubicación de esos residuos radiactivos, en espera de que en 2050 se construya un cementerio nuclear definitivo a alta profundidad.
Sebastián comunicó a trabajadores y propietarios de la instalación el plan de cierre para 2013 antes de comparecer junto al ministro de Trabajo, Celestino Corbacho, para anunciar públicamente una decisión "políticamente coherente, laboralmente responsable, técnicamente justificable y energéticamente asumible". En el turno de preguntas, el ministro avanzó la posibilidad de que Garoña albergue el citado ATC, que almacenaría, además de los residuos ahora sitos en España, los generados en el Estado y que guarda Francia a cambio de 50.000 euros diarios.
La posibilidad de traer a Garoña el cementerio nuclear no solapó el anuncio del cierre en 2013, una decisión "que no ha sido fácil de tomar". Tanto desde el PSOE como desde el Gobierno se había ido preparando durante el último mes a la opinión pública para este cierre amortiguado que, como había adivinado por la mañana el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, fue criticado "desde un lado y desde el otro".
El fallo del Ejecutivo, en todo caso, era un secreto a voces que sólo esperaba confirmación. Ya el 4 de junio, el candidato del PSOE a los comicios europeos, Ramón Jáuregui, adelantó a DIARIO NOTICIAS que la decisión del Gobierno sería "de prórroga muy limitada, si se quiere, de cierre a plazo". Las declaraciones del líder socialista descartaban tanto la clausura inmediata que reclaman los ecologistas como la continuidad hasta 2019 que exigían Nuclenor y los trabajadores de la central. Un día después de que Jáuregui acotara el terreno, el Consejo de Seguridad Nuclear avaló la continuidad durante otros diez años.
La siguiente pista sobre las intenciones de La Moncloa la dio Industria cuando, tras conocer que el CSN avalaba la continuidad, pidió un informe que analizara las condiciones para cerrar en 2011, 2013 o 2015. Nuclenor invertirá cincuenta millones de euros en mejoras en la central hasta el cierre definitivo.
futuro incierto Y después de 2013, ¿qué? La decisión adoptada por el Gobierno de prorrogar la vida de Garoña también cobra sentido porque, a día de hoy, el Ejecutivo no cuenta con un plan concreto que garantice el empleo a los trabajadores de la planta una vez clausurada y revitalice la región. Miguel Sebastián reconoció ayer que el Ejecutivo tendrá ahora un "razonable" margen de cuatro años para elaborar "un plan industrial" al respecto, consensuado con la Junta de Castilla y León, los sindicatos y los empresarios de zona. Una estrategia alternativa que, según prometió Celestino Corbacho, comenzará a trabajarse "desde este mismo momento".
Con todo, los rumores sobre los planes que podría manejar el Ejecutivo no han tardado en generalizarse. Según confirmaron fuentes socialistas a la cadena Cuatro, el Gobierno estaría estudiando, por un lado, la posibilidad de construir un parador de Turismo en el entorno de Garoña y, por otro, levantar un polígono industrial con firmas de I+D para evitar la desertización de la zona. La idea que ni de lejos contenta al Ayuntamiento del Valle de Tobalina es la de que Garoña pueda convertirse en un cementerio nuclear, una medida que "no se va a consentir".