Editorial
Escenificación y poco más
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| I Miguel Sanz quería fotos con los ministros de Rodríguez Zapatero para oficializar ante la sociedad navarra la recuperación del diálogo institucional con el Gobierno del PSOE, en un intento de justificar su ruptura con el PP y de vender los beneficios -siquiera formales- derivados de tal escisión, puede sentirse satisfecho pues las imágenes recogidas junto a Pérez Rubalcaba y Chaves han sido profusamente difundidas, y además en jornadas consecutivas para acrecentar el impacto en la opinión pública. Ahora bien, si su objetivo prioritario era el que esperaba la ciudadanía por encima de ideologías y de sentimientos identitarios, que no podía ser otro que la consecución de acuerdos concretos y cuantificables, el resultado no puede calificarse más que de decepcionante, ya que al margen de las afectuosas palabras intercambiadas no se aprecian logros determinantes a corto plazo ni para el autogobierno foral ni para el bienestar de los navarros. En lo que compete a la cita de ayer con el vicepresidente tercero, éste admitió que Navarra merece, en su condición de comunidad histórica, que tras la disolución del Parlamento, en caso de mediar elecciones anticipadas, se abra una legislatura completa de cuatro años. Ahora bien, más allá del reconocimiento, nada de nada. Lo mismo puede decirse de su lánguida alusión pública a la transferencia de la competencia de Tráfico pendiente, resumida en el mero desiderátum "vamos a ver si somos capaces de desatascarla" tras el verano. Por supuesto, ni una palabra de las posibles transferencias en materia de Seguridad Social o de Instituciones Penitenciarias, entre otras. La visita del ministro del Interior para protocolizar la coordinación ya existente entre los distintos Cuerpos de seguridad desplegados tampoco deparó noticias de impacto, sino más bien el compromiso por escrito de seguir avanzando en el diseño definitivo del modelo policial de Navarra, cuyo cierre urge para optimizar los recursos -más de 3.500 agentes operativos, para un ratio, en números redondos, de un policía por cada 200 habitantes- y para no duplicar servicios en las demarcaciones compartidas desde un reparto de las áreas delincuenciales. A ver si esas "relaciones impecables" de las que ayer hicieron gala Sanz y Chaves tienen mayor traducción práctica. Obras son amores y lo demás, mera y burda propaganda. |
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