pamplona. Los meses de junio, julio, agosto y septiembre concentran en Navarra más del 40% de los muertos en accidente de tráfico. Aunque las fechas no encajan estrictamente con el verano, ésta época se confirma como el periodo del año en el que existe una mayor siniestralidad en la Comunidad Foral, según los datos históricos de los últimos seis años.
Los expertos en seguridad vial coinciden al calificar el verano del año pasado como desastroso. Entre junio y septiembre fallecieron 25 personas, es decir, más de la mitad de las que hubo en todo 2008, que finalizó con 46 víctimas mortales. Es el porcentaje más elevado desde 2004 (el 54%), cuando en las mismas fechas se registraron 39 muertos de los 84 que hubo en ese ejercicio (el 46%).
Este año la tendencia que se aprecia en los últimos seis veranos se ha mantenido en junio, con el peor dato mensual de todo lo que va de año. Los tres jóvenes que perdieron la vida el domingo en Larraga y Marcilla elevaron a siete la cifra de fallecidos en el mes y a 21 los contabilizados en 2009, es decir, en junio se han producido el 33% de las víctimas del primer semestre.
Uno de los factores que incide en este aumento de la siniestralidad, según los expertos, es el incremento de los desplazamientos cortos, que tienen como motivación, en muchos casos, acudir a las fiestas patronales que se suceden en el territorio foral en estas fechas. "Hay la sensación de que no puede pasar nada al ir de tu pueblo a otro situado a pocos kilómetros. Pero el riesgo es el mismo que en un desplazamiento largo", explica el jefe del Área de Seguridad Vial de la Policía Foral, Mario Zunzarren.
Otra de las particularidades que se vislumbra al hacer un estudio de las accidentalidad estival es que la edad de los fallecidos desciende respecto a la media del resto del año. "Aumentan la gente joven que conduce en estas fechas coincidiendo con las fiestas de los pueblos. Es un colectivo al que estamos especialmente atentos, sobre todo los fines de semana", confirma Zunzarren.
Conscientes de esta especial problemática (de los 399 fallecidos desde 2003, 166 se produjeron entre junio y septiembre), tanto la Policía Foral como la Guardia Civil intensifican los controles de alcohol y la vigilancia durante estas fechas. "Se multiplican los controles en las zonas donde hay fiestas. El objetivo es tolerancia cero contra el alcohol", destaca Zunzarren, quien admite, no obstante, que, "al final es el conductor el que debe concienciarse de su responsabilidad".