pamplona. Los más de 7.000 coches y 3.000 camiones que circulan cada día por la carretera de Endarlatsa (N-121-A) cuentan desde ayer con un nuevo trazado con tres carriles en la mayoría de los nueve kilómetros que separan Laskurain, en Irun, del municipio navarro de Bera.
Atrás queda una sinuosa y estrecha vía que ha sido durante años una de las mayores pesadillas para los conductores guipuzcoanos y navarros, hartos de atascos, cortes de tráfico, desvíos, automóviles caídos a las aguas del Bidasoa, accidentes casi diarios y una triste estadística: más de un centenar de siniestros mortales en sólo una década.
Pero, tras más de dos años de molestas obras, la vieja N-121-A, la unión de Pamplona con Irun a través de Belate, se ha sustituido en su tramo guipuzcoano por una nueva vía bidireccional con tres carriles de 3,5 metros de ancho en la mayor parte del recorrido, salvo en la zona de túneles, que tiene dos, y en el sector que discurre entre las glorietas de Puntxas y Laskuain, en Behobia, que dispone de cuatro.
Cuenta, asimismo, con dos semienlaces en Intxaurreta y Gurutze y una nueva glorieta en Puntxas, además de dos túneles -Lamiarri (477 metros) e Intxaurreta (105 metros)- y cinco puentes recién construidos.
Entre estos últimos, destaca el nuevo puente de Endarlatsa -mide 190 metros de largo y tiene mil toneladas de acero- cuya singularidad radica en que esta infraestructura, firmada por el prestigioso arquitecto Javier Manterola, no se sustenta sobre pilares asentados en el río, sino que vuela de un margen a otro del Bidasoa para no afectar al desove del salmón.
Por su parte, el primero de los ejes de esta vía en territorio navarro, que discurre entre Endarlatsa y Bera y cuenta con 2,5 kilómetros, fue también puesto en servicio ayer, mientras que el resto de la obra a su paso por la comunidad foral arrastra cierto retraso. En concreto, las autoridades navarras prevén que el recorrido entre Bera y Sunbilla entre en servicio hacia el mes de septiembre.
un desencuentro histórico La ejecución de este proyecto, que supone una importante mejora de la seguridad y de las comunicaciones entre Guipúzcoa y Navarra, ha requerido de una inversión de unos 60 millones de euros, de los que 52 han sido aportados por la Diputación guipuzcoana y el resto, por la Comunidad Foral.
Numerosas autoridades de ambos lados de la muga se dieron cita a mediodía bajo el nuevo viaducto de Endarlatsa para asistir al evento inaugural de esta carretera. El diputado general de Guipúzcoa, Markel Olano, y el presidente de Navarra, Miguel Sanz, presidieron este acto en el que ensalzaron las buenas relaciones existentes entre los dos territorios como punto clave para el desarrollo de esta obra.
De hecho, la ejecución de esta carretera hubiera sido imposible sin el acuerdo alcanzado en mayo de 2004 por la Diputación y el Gobierno foral, que pactaron que Guipúzcoa acometiera la reforma a cambio de hacerse con la titularidad de la vía y superaron así un conflicto entre administraciones que se remontaba al siglo XIX.
Según indica el Ejecutivo en una nota, las obras fueron adjudicadas mediante concurso público a la UTE formada por las empresas Mariezcurrena, Zubi Eder, Nortunel y Urssa, y han tenido una duración de 26 meses. En el acto, además de Sanz han asistido el vicepresidente Álvaro Miranda, la consejera de Obras Públicas Laura Alba, y los alcaldes de Bera, Lesaka, Igantzi, Arantza y Etxalar.