pamplona. Miguel Sanz y Yolanda Barcina coincidieron de nuevo ayer, en esta ocasión inaugurando un tramo del paseo de Ronda, ocasión en la que se escenificó la bicefalia de UPN ahora a cuenta de una cuestión municipal como la reprobación de la alcaldesa por no destituir al jefe de la Policía Municipal. De hecho, cuando Barcina se disponía a reafirmar su apoyo a Simón Santamaría, Miguel Sanz le cortó impidiéndole intervenir ante los periodistas, con el argumento de que "la cita aquí es para hablar de la restauración de la muralla; estamos en otro asunto".
En este sentido, Barcina ya ha reafirmado en varias ocasiones de forma vehemente su confianza en Santamaría y ha adelantado que no lo va a destituir, tal y como exige la mayoría del pleno. Manteniendo esa postura no consiguió evitar este pasado lunes su reprobación, pero varios días después su grupo municipal ha aceptado enviar una nota pública en la que "lamenta que se haya podido identificar al PSN con Batasuna, ANV u otros grupos afines que se niegan a condenar la violencia de ETA". Ésta era una de las condiciones del principio de acuerdo del pasado fin de semana entre Roberto Jiménez y Miguel Sanz para evitar la ruptura de relaciones entre ambos partidos en Pamplona y, de paso, reconducir el desencuentro en torno a la Policía Municipal, de modo que el futuro del cuerpo y de sus responsables quedara abierto al debate en un futuro próximo. Si con la nota de UPN Barcina ha logrado recuperar la interlocución política con los socialistas, todo lo relacionado con la Policía Municipal sigue igual que tras el Pleno del lunes: será reprobada en dos meses si no depone a Santamaría.
sanz no mira atrás Miguel Sanz, por su parte, eludió valorar la actuación de Barcina y se limitó a un lacónico "ahí no puedo entrar" cuando le preguntaron si alguien había gestionado mal esta cuestión. "Mirar atrás no sirve de nada, pero es evidente que todos pensamos que hacemos las cosas bien", zanjó. Por otra parte, el presidente consideró que "el PSN está comprometido con la estabilidad institucional, y no sólo en el Gobierno foral", en clara referencia al Consistorio de la capital. Finalmente, Sanz afirmó que "no hay caso, y los dos grupos municipales están satisfechos".