pamplona. Las piezas del puzzle contado por el asesino confeso de María Puy Pérez Ezpeleta continúan aflorando en Sesma y en el cauce del río Ebro. Mientras que en este último fue hallada ayer el hacha que supuestamente utilizó José María Morentin para deshacerse del cuerpo de su ex pareja, en el campo de cereal aparecieron ayer un pendiente de la estellesa, que se suman al reloj localizado el lunes y que ya ha sido reconocido por los familiares como de su propiedad.
A pesar de que han transcurrido más de 8 meses desde que se produjo el crimen, los efectivos de la Agencia Navarra de Emergencias (ANE) y del Grupo de Actividades Subacuáticas (GEAS) de la Guardia Civil encontraron ayer en el río Ebro, cerca del lugar donde fueron halladas la pala y varias armas de fuego artesanales, un hacha que deberá ser analizada para confirmar si es la que utilizó Morentin para descuartizar a la mujer. El cuchillo empleado en el asesinato, sin embargo, deberá seguir siendo buscando durante las próximas jornadas.
Los trabajos de recuperación de los restos humanos continuaron también ayer en Sesma, donde además de nuevos fragmentos óseos, los expertos de la Policía Foral y de la Guardia Civil encontraron un pendiente, que podría corresponder a los que llevaba puestos María Puy Pérez el 11 de octubre del año pasado. Este efecto personal se une a un reloj que fue localizado el lunes y que la familia de la mujer desaparecida ya ha reconocido como suyo.
En cuantos a los restos mortales hallados, éstos serán remitidos finalmente a la Cátedra de Medicina Legal de la Universidad de Santiago de Compostela para su análisis y prueba de identificación genética. Los resultados tardarán días en conocerse.