Editorial
Ante el desacuerdo sobre ANV, vacaciones
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| NTE el deseo del resto de los partidos de habilitar el mes de julio para poder dar trámite a las iniciativas parlamentarias pendientes, los votos de PSE y PP en la Junta de Portavoces han decidido que no, que en julio, vacaciones. No les conviene ni al Gobierno del PSE ni a su socio preferente, el PP, abrir el debate público sobre un asunto en el que hasta el momento discrepan, que no es otro que el de la urgencia de los populares para que se proceda al desalojo de ANV de los ayuntamientos y demás instituciones en las que tenga presencia a partir de una iniciativa de UPyD. No le conviene al PSE abrir ese frente, no sólo por la posibilidad de crear situaciones sociales desestabilizadoras para un Ejecutivo aún casi en rodaje, sino por dejar una puerta abierta a posibles y futuros movimientos en el escenario político vasco. Por tanto, mejor vacaciones. El PP, por su parte, ya se lo cobrará en otro momento. Esta decisión de limitar la actividad del Legislativo ya venía constatándose desde su constitución, puesto que varias iniciativas de la oposición habían sido devueltas a los grupos alegando defectos formales, técnicos o de simple redacción, con el consiguiente quebranto de la dinámica habitual del Parlamento de Vitoria y el lógico malestar en los grupos sobre los que no se apoya el Gobierno de López. Esta actitud, que en cualquier otro momento podría considerarse como una artificiosa limitación de la democracia, es aún más preocupante ahora que la sociedad vasca se encuentra inmersa en un periodo de inseguridad económica y de zozobra política en el que todo quehacer institucional es poco. El Parlamento de Vitoria, tras la decisión de PSE y PP de decretar vacaciones, llegará a octubre con únicamente dos plenos ordinarios celebrados en siete meses, los que van desde las elecciones del 1 de marzo hasta final de septiembre, y sin apenas actividad parlamentaria en lo que se entiende como un intento de rehuir el debate y ocultar el desacuerdo entre el Gobierno y quienes le sostienen. En cualquier caso, tal actitud será entendida como un error desde el punto de vista político y como un escándalo desde el punto de vista social. El calendario de trabajo de los parlamentarios no puede resultar equiparable al de los escolares menores de edad. Ni su responsabilidad ni su sueldo lo debieran permitir. |
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