pamplona. La búsqueda de las armas utilizadas por José María Morentin Duarte para acabar con la vida de María Puy Pérez Ezpeleta dieron ayer el primero de sus frutos, con el hallazgo de una pala en el cauce del río Ebro, pasado Lodosa y casi en la muga con La Rioja, que podría ser la que utilizó el asesino confeso de la vecina de Estella para el enterramiento de sus restos mortales. En el campo de Sesma se localizaron más restos humanos, además de fragmentos óseos y tejidos.
Efectivos de la Agencia Navarra de Emergencias (ANE) y de la Policía Foral continuaron ayer rastreando el río Ebro a su paso por Lodosa, lugar en el que Morentin confesó que había arrojado el cuchillo con el que apuñaló a su ex pareja, así como una pala y un hacha que utilizó posteriormente para deshacerse del cadáver.
La búsqueda se centró el lunes en torno a la presa de Lodosa y dio como resultado la aparición de un arma de fuego desmontada y varios cartuchos, mientras que ayer el mismo dispositivo localizó casi en el límite con Logroño una pala, cuyo origen está siendo investigado policialmente. Asimismo, aparecieron nuevas armas de fuego artesanales, entre ellas dos pistolas.
Ayer también prosiguieron en Sesma los trabajos de excavación en el campo de cereal donde Morentin dijo haber enterrado los restos mortales de María Puy Pérez. Tras el hallazgo realizado el lunes de un fémur y parte de una cadera en avanzado estado de descomposición, en la jornada de ayer aparecieron fragmentos óseos y nuevos restos humanos, además de tejidos que podrían corresponder con prendas de ropa.
Además de miembros de la Policía Científica de la Policía Foral y del Laboratorio de Criminalística de la Guardia Civil, ayer se sumaron a estas labores de desenterramiento efectivos de la Policía Científica del Cuerpo Nacional de Policía. La Guardia Civil también utilizó un perro.
La Policía Foral prevé continuar con estos trabajos, al menos, hasta el próximo viernes, ya que el ex compañero de María Puy Pérez confesó haberlos enterrado en distintas zonas del campo, que mide unos 35 metros cuadrados, aunque ayer se localizaron partes fuera de la demarcación inicial, que se irá ampliando progresivamente.
Los restos hallados el lunes ya se encuentran en el Instituto Navarro de Medicina Legal, con fin de que los médicos forenses puedan practicar las pruebas de identificación y determinar si corresponden con la estellesa desparecida. El estado de putrefacción que presentan estos restos complica los trabajos en el laboratorio. >j.m.s.