EL domingo 12 de octubre, la hija de María Puy Pérez Ezpeleta acudió a la comisaría de Policía Foral en Estella a interponer una denuncia por la desaparición de su madre. La alarma saltó cuando ésta no acudió a ver un partido de fútbol de su hijo. Desde entonces hasta ayer, la familia de esta estellesa ha vivido pendiente de cualquier pista que pudiera concretar su paradero, ha organizado concentraciones e incluso una búsqueda popular por Montejurra a la que asistieron 300 personas. Sin embargo, no fue hasta ayer, 255 días después de la desaparición, cuando se confirmó la teoría que prácticamente todo el mundo mantenía.
Lamentablemente, la justicia una vez más ha llegado tarde. José María Morentin se encontraba a la espera de ser juzgado acusado de un delito de maltrato contra María Puy. Según relató el fiscal en su escrito de acusaciones, los hechos se produjeron el 27 de octubre de 2007 en el domicilio de la pareja, donde Morentin le golpeó, le amenazó de muerte y le puso una espada de adorno en el cuello. Como consecuencia de aquellos hechos tenía decretada una orden de alejamiento. Coincidiendo con la última concentración, celebrada en Pamplona el 18 de junio para exigir que se celebrase el juicio, se anunció que la causa tendría lugar el 19 de noviembre de 2009.
ocho meses muy largos El 13 de octubre, el día siguiente de la interposición de la denuncia de desaparición, la Policía Foral acudió a casa de José María Morentin Duarte y descubrió en su vivienda una escopeta y dos pistolas artesanas, un arpón y munición. Además, confesó en ese momento haber estado con ella el mismo día de su desaparición. Dado que tenía una orden de alejamiento y que estaba inhabilitado por enfermedad para poseer armas, la Policía Foral le detuvo tras el registro de su vivienda en Ayegui.
En ese momento, Policía Foral, Bomberos y Guardia Civil comenzaron una búsqueda por diferentes términos de Tierra Estella sin obtener pruebas que pudieran ayudar en la investigación. Durante varias semanas peinaron varios términos municipales como los de Estella, Ayegui, extendiéndose a Montejurra, Lorca, Arínzano, el pantano de Alloz, Sorlada, Piedramillera, Etayo y Lodosa. Sin embargo, no lograron dar con el paradero de María Puy Pérez mientras las semanas iban pasando.
La familia, su entorno y diversos colectivos de Estella y de la zona han peleado desde octubre porque la búsqueda no cesara y, gracias a ellos, la desaparición siempre estuvo presente en la calle. Cuando comenzó la búsqueda, Morentin pasó a disposición judicial y se declaró inocente de la desaparición de su ex pareja. Mientras, se convocó en Estella una primera concentración. Ese mismo día, tras la declaración de Morentin el juez decretó prisión preventiva comunicada y sin fianza, aunque salió en libertad el 13 de enero.
Cuatro días después se convocó otra concentración, ésta contra la decisión de poner en libertad a Morentin. Ese mismo día, éste intentó llegar a la concentración y saltó por varios tejados y balcones con el fin de burlar la vigilancia policial. Debido a esto le detuvieron por allanamiento de morada.
El 1 de marzo se organizó una búsqueda popular por la margen izquierda de la falda de Montejurra y a ella asistieron unas 300 personas voluntarias. Ya en mayo, Morentin fue detenido por tercera vez desde la desaparición. En este caso, se le acusó de un delito de desobediencia y resistencia porque se negó a abandonar un coto en el que había acampado. A los pocos días fue puesto en libertad de nuevo. El 18 de mayo hubo otra concentración en la puerta del juzgado de Estella para reclamar que se celebrase el juicio por malos tratos contra esta persona, algo que se realizó un mes más tarde en los de Pamplona. Ese día se anunció que el juicio se iba a celebrar el 19 de noviembre.
Finalmente, el 20 de junio, José María Morentin volvía a ser detenido por provocar un altercado en un supermercado de Lodosa y en la madruga del domingo al lunes, por fin, confesó su crimen.