pamplona. La investigación desarrollada por la Policía Foral y la Guardia Civil sitúa la comisión del asesinato de María Puy Pérez Ezpeleta en la noche del mismo día 11 de octubre. Según las pesquisas efectuadas hasta el momento, José María Morentin Duarte dispuso de diez horas para consumarlo, hasta la mañana del día 12.
La sospecha de que José María Morentin acabó con la vida de María Puy Pérez Ezpeleta se cernía sobre él desde el mismo día que fue denunciada la desaparición. Ni su coartada resultaba sólida, dado que no podía ser comprobada debido a la ausencia de testigos que pudiesen corroborarla, ni los antecedentes policiales jugaban a su favor, con varios episodios violentos y una denuncia por malos tratos pendiente en el juzgado.
Desde ese mismo día, y después de su paso provisional por prisión, la Policía Foral ha mantenido especialmente vigilado y controlado al único sospechoso de la desaparición. Fruto de ello, Morentin ha sido detenido hasta en tres ocasiones por diferentes hechos ocurridos en Ayegui, Arróniz y Lodosa.
La confesión prestada en presencia de su abogado revela que el detenido concertó un encuentro el 11 de octubre del año pasado con su ex compañera sentimental, a pesar de que sobre él pesaba una orden de alejamiento respecto de ella. Ambos se trasladaron en su coche hasta el paraje de Traslasviñas, entre los términos municipales de Sesma y Lodosa.
Allí, al aire libre, fue donde le clavó un cuchillo en el cuello y allí fue donde la descuartizó y la enterró en agujeros profundos para que no apareciesen los restos al arar la tierra. Los investigadores calculan que tuvo unas diez horas para consumar estos hechos y regresar a Ayegui, donde fue visto a las 10.00 horas de la mañana del día 12 de octubre lavando su turismo, supuestamente, para ocultar las posibles pruebas del delito.
confesión espontánea Después de proclamar durante más de ocho meses su inocencia y de insistir en que María Puy Pérez se había marchado por voluntad propia, incluso en programas de televisión de alcance estatal, José María Morentin confesó durante la madrugada de ayer haber acabado con la vida de su ex compañera sentimental. El supuesto asesino, según ha podido saber este periódico, intentó justificar el crimen alegando que la quería mucho y que no quería que sufriera, en alusión a unos supuestos problemas económicos que, según él, atravesaba la mujer.
Debido a la presión efectuada por la Policía Foral para lograr una declaración que facilitase el esclarecimiento del caso, el detenido desveló el crimen a un agente del Área de Investigación Criminal de la Policía Foral que se había ganado su confianza.
Según explicó ayer en conferencia de prensa el jefe de la Policía Foral, Alfonso Fernández, se trata de un agente "extrovertido" que entabló una relación de proximidad con el acusado desde su primera detención, en octubre de 2008, lo que a la postre ha posibilitado esclarecer el destino de la vecina de Estella.
El contacto telefónico que llegó a establecer el detenido con este agente de la Policía Foral también contribuyó a afianzar la relación, que culminó ayer con la confesión. Después de comunicar a los superiores esta declaración inculpatoria, Morentin ratificó la misma versión en presencia de su abogado.