burlada. Las obras para evitar inundaciones en Burlada cuando se produce una avenida sobreelevarían tres centímetros el nivel del caudal del río Arga aguas abajo, según explicaron ayer responsables de la Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) en una mesa redonda organizada por el grupo municipal de NaBai en la Casa de Cultura. "Toda actuación tiene repercusión, pero entendemos que esa repercusión es de tan mínima relevancia que el efecto conseguido de protección del núcleo de Burlada está más que justificado", afirmó Lorenzo Polanco, jefe del área de gestión medioambiental de la CHE.
En la mesa participó como presentador el edil Josema Urroz, e intervinieron la consultora de restauración fluvial Camino Jaso; Polanco, que estuvo acompañado por los técnicos María Luisa Moreno y Jesús Rodríguez; y el director del área de Medio Ambiente de la Mancomunidad de la Comarca de Pamplona, Alfonso Amorena. Jaso fue la encargada de introducir el debate ante un nutrido aforo. Tras considerar como "buena" la intención, calificó la solución de "anacrónica" y preguntó cuáles van a ser sus consecuencias.
Tanto Polanco como Moreno destacaron que fue el Ayuntamiento de Burlada quien el 15 de mayo de 2006 envió un oficio a la CHE para que "limpiasen el tramo, realizasen un estudio hidráulico y adoptasen medidas para que el agua no se saliese por el margen derecho". Efectuaron un estudio de protección frente a avenidas y comprobaron que "la defensa era insuficiente porque tenía puntos bajos y los anegaba", indicó Moreno. La solución adoptada, una mota retranqueada fuera del cauce, mantendría una avenida de las que se producen una cada 50 años (de unos 500 m3/s), cuando la de 2006 fue de 370 y la del pasado febrero de 400.
Por su parte, Amorena destacó "la receptividad" de la CHE en las reuniones que tuvieron junto con el Consistorio. Afirmó que "esto no es una obra preventiva, es correctiva" y añadió que "el campo de fútbol está en una zona inundable". Dijo que son las entidades locales quienes deben hacer actuaciones preventivas e hizo hincapié en la importancia de la planificación: "Todos tenemos culpa, pero sobre todo los planificadores".
participación En el turno de preguntas, Carlos, un vecino de la Rochapea afectado por la última avenida, preguntó las consecuencias de esta actuación en su barrio. Igualmente, el alcalde de Villava, Pello Gurbindo, que mostró su malestar por "haberse tenido que enterar de las obras por los viandantes", se interesó por saber hasta qué punto no va a repercutir en su localidad el muro creado en la muga. Polanco aseguró que "apenas hay ningún efecto apreciable siempre y cuando el cauce vaya discurriendo" porque "las pequeñas reducciones de sección se ven compensadas por el aumento de velocidad" y agregó que "un obstáculo en cualquiera de los puentes nos daría el auténtico problema". Sin embargo, Jaso discrepó en este punto al afirmar que no lo tenía tan claro y criticó que no se hubiera dado más información del proyecto. "El río no es un ser inteligente, pero es muy antiguo y sabe lo que tiene que hacer", sostuvo, y añadió que "necesita un régimen de caudales lo más natural posible y espacio". El responsable de la Mancomunidad afirmó que todos los años limpian el cauce pero "sacaremos dinero para quitar tapones y conseguir un plus de mantenimiento de explotación".
Los asistentes propusieron asuntos como "por qué no se abren zonas de aliviadero". Polanco dijo que le "gustaría no tener que lidiar con estos temas, pero es lo que tenemos", y planteó "recuperar parte del territorio de inundabilidad aguas arriba o abajo de los cascos urbanos". Hubo unanimidad en la crítica a construir en zonas inundables. Las obras en el río Arga finalizarán esta semana.