bilbao. "Era un buen tío, un buen padre y un buen compañero", aseguró ayer un policía nacional de la comisaría de Indautxu de Bilbao, olvidando en medio de la tragedia que, además de compañero, Eduardo Puelles era su jefe. "Un jefe estupendo", apostilló otro agente.
Tenía 49 años, una esposa, un hijo y una hija (de 16 años y alrededor de 20 años el mayor). Era natural de Barakaldo y entró en la Policía Nacional a principio de los ochenta. Fue policía, subinspector, inspector y ahora estaba preparándose para la plaza de inspector jefe. "Era muy trabajador", coincidían en Indautxu.
"Pero sobre todo, era una persona normal", resaltaban. "Una persona integrada no sólo en la Policía, sino en la sociedad vasca, con un hermano ertzaina y una mujer también vasca". "Era alguien con quien trabajabas todos los días a gusto, una persona sensibilizada con los problemas de aquí y un buen compañero", aseguraban. Un jefe que subió en la jerarquía policial poco a poco y sin olvidar lo aprendido.
"Para nosotros es una tragedia, una experiencia muy dura. Me resulta difícil definirle para un artículo periodístico", se excusaba un policía después del atentado. "Sólo puedo decir que todos esperamos que esto no vuelva a suceder nunca más y que echaré de menos a Eduardo".
Puelles llevaba 16 años trabajando en la brigada de Información. Siempre trabajó en Euskadi y acabó especializándose en materia antiterrorista. "No se sentía amenazado, no más que cualquier otro policía y concejal del País Vasco. Sabía que era objetivo de la banda por su profesión, pero no se sentía especialmente amenazado", aseguraron ayer desde el Sindicato Unificado de Policía, donde la noticia del asesinato causó una profunda conmoción.
Desde primera hora de la mañana, tras conocer la explosión, intentaron localizar a Puelles sin resultado. Se temían lo peor, aunque siempre les quedaba la esperanza. Pero eran conscientes de que había una víctima mortal en Arrigorriaga, sabían que él vivía enfrente de la explosión y que entre los cinco coches afectados podía estar el suyo, un Citroën C4. Alrededor de las 10.00 horas confirmaron sus peores presagios. >g.forner