san sebastián. La kale borroka que hasta ahora habían utilizado los detractores más radicales del Tren de Alta Velocidad (TAV) para sabotear algunas obras se ha convertido desde ayer en una amenaza directa contra todos los trabajadores contratados por las empresas adjudicatarias, que hace algo más de medio año fueron testigos del asesinato a manos de ETA del azpeitiarra Inaxio Uria. Ayer, el objetivo fue el vehículo particular de un obrero, de nacionalidad búlgara, que trabaja en uno de los tramos guipuzcoanos, en la zona de Arrasate. Se trata de la primera vez que un trabajador de las obras de la Y vasca sufre un ataque de estas características.
Según informó el Departamento vasco de Interior, al menos dos personas participaron en el ataque cometido hacia la una de madrugada en Arrasate. Tras romper los cristales del vehículo, un Opel Combo, arrojaron un cohete pirotécnico en el interior, que explotó causando leves desperfectos. La aparición de varias personas en el lugar hizo que los autores se dieran a la fuga y abandonaran un recipiente con líquido inflamable con el que supuestamente pretendían incendiar el vehículo.
El Gobierno Vasco, la Diputación foral de Gipuzkoa y otras instituciones públicas, además de partidos políticos, condenaron ayer el ataque y se solidarizaron con el trabajador afectado. Formaciones como Aralar y EB, contrarias al TAV, reclamaron medios "pacíficos" para hacer oposición. Por su parte, el PSE presentó ayer una moción para condenar el ataque en el ayuntamiento de Arrasate, gobernado por ANV.
trabajo de alto riesgo Tras este episodio violento, es evidente que la amenaza ya no sólo va dirigida contra las empresas, sino que alcanza a todo el conjunto de operarios que participan en las obras, un proyecto que ETA se ha propuesto frenar por todos los medios. Tras la muerte de Inaxio Uria, la organización armada hizo público un comunicado en el que reivindicó este asesinato y lanzó un "aviso claro" a los ingenieros, técnicos superiores, responsables o dirigentes de las empresas que participan en las obras. Este comunicado no mencionaba a los trabajadores, pero ayer el objetivo fue claro.
Antes del asesinato de Uria, otras empresas, como Amenábar, Fonorte y Acciona, ya sufrieron los ataques de ETA. De hecho, aparecían reflejadas en el comunicado que la organización armada difundió el 15 de agosto de 2008, en el que hacía oficiales sus intenciones contra el TAV.
El primer ataque de violencia callejera que se perpetraron fue el incendio en noviembre de 2007 de una retroexcavadora, perteneciente a una de las empresas adjudicatarias, precisamente en Arrasate. Entonces las Fuerzas de Seguridad sólo temían lo que después se confirmó, que ETA centraría sus ataques en la Y vasca ferroviaria. Hasta ahora se han detectado medio centenar de actos de violencia callejera.