villafranca. La presencia de unos cien vecinos en un pleno del Ayuntamiento de Villafranca celebrado el miércoles y la oposición tajante y unánime de la alcaldesa, María del Carmen Segura (UPN), y del grupo municipal del PSN parece ser la primera piedra de un movimiento contrario al proyecto de una vaquería de 6.370 vacas que se va a instalar en Caparroso y que lleva adosada una planta de biometanización tres veces superior a la de la Mancomunidad de Residuos Sólidos de la Ribera. La regionalista Carmen Segura, junto a los alcaldes de Cadreita y Marcilla, acudió además en la mañana de ayer al departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra para pedir explicaciones ya que, a su juicio, "ha existido ocultismo por parte del departamento. La autorización ambiental corresponde a una vaquería con gestión de sus propios residuos, pero han actuado ocultándolo todo, La vaquería es la tapadera que oculta a la planta de residuos. Todo se entiende cuando los costes de la planta superan a los de la vaquería".
La preocupación entre los vecinos de Villafranca ha crecido en los últimos días y en el pleno del pasado miércoles se hizo patente y se acordó que los grupos municipales de UPN y PSN presentarían alegaciones a la autorización ambiental del proyecto. En la sesión hubo vecinos que apuntaron que las escorrentías de dicha planta las recogerá el barranco de Bardenas, que desemboca en el río Aragón, y recordaron que en este barranco se asienta la última población de tortugas de Navarra. Además recordaron que una de las empresas promotoras estuvo implicada en el vertido ilegal de compost mal tratado que se produjo en un campo de Villafranca y por el que fueron expedientados y sancionados con más de 10.000 euros de multa.
Durante el desarrollo del pleno, la alcaldesa explicó que cuando sople cierzo los olores de la planta (cuenta con dos balsas al aire libre de 75.000 metros cúbicos de purines y residuos) afectarán a un gran número de localidades como Villafranca, Cadreita, Valtierra, Sendaviva o Arguedas, mientras que si el viento es bochorno se dirigirá a Marcilla, Funes y Peralta. Por este motivo, María del Carmen Segura, ha iniciado ya contactos con los ayuntamientos de Cadreita, Marcilla, Peralta, Funes y Valtierra, así como con Bardenas, Consorcio Eder, Sendaviva y Bodegas Príncipe de Viana para tratar de explicarles la situación.
En este sentido, Segura acusó al Ayuntamiento de Caparroso de no "haber ido de cara" ya que en ese caso "nos habríamos enterado de la planta mucho antes y las cosas hubiesen sido de otra forma". La planta tiene seis digestores y una capacidad de 150.000 metros cúbicos de residuos, de los que, como explicó la alcaldesa, "100.000 serán de purines y 50.000 de residuos sólidos. Además, generarán 100.000 metros cúbicos de líquidos lixiviados que se repartirán por la Bardena y 15.000 metros cúbicos de compost que también se repartirán por la Ribera". Por último, destacó el problema del tránsito de residuos provenientes del Norte de España.