pamplona. El empleo en el sector de las energías renovables puede crecer un 25% entre los próximos cinco y diez años en Navarra. Este dato se conoció ayer durante la presentación del estudio El talento estratégico en el sector de las energías renovables, impulsado por la Fundación Navarra para la Diversificación (FND), y encargado a la Asociación de la Industria Navarra (AIN) con el apoyo económico del Servicio Navarro de Empleo. Actualmente, unas 6.000 personas trabajan en este sector, que aglutina la energía eólica, solar-fotovoltaica, solar-térmica y la biomasa-biocombustibles. Este estudio cualitativo pretende mostrar las fortalezas y debilidades de esta actividad "y trasladar las carencias encontradas a la Administración para que actúe y se corrijan", dijo el presidente de la FND, José Manuel Ayesa.
Además de él, en el acto de ayer en la CEN, estuvieron la directora de la Fundación, Ana Ursúa; el director gerente del Servicio Navarro de Empleo, José Luis Ruiz Ciruelos, y el coordinador del estudio de AIN, Carlos Ibáñez de Garayo.
los pros y contras Tras entrevistar a responsables técnicos, de recursos humanos y directores generales de empresas ubicadas en Navarra, se ha observado que el sector de las energías renovables se ha centrado más en la fabricación que en la investigación y menos en el registro de patentes (en este ranking, Japón ocupa la primera posición seguido de Estados Unidos, China o Alemania, pero no aparece España). Captan y reclutan con facilidad a jóvenes profesionales, con una sólida base técnica, proporcionada por escuelas y universidades. Así, en Navarra, existen centros de formación específicos como el Cener, Cenifer y la UPNA, pero es la propia empresa la que les enseña las áreas de conocimiento específico del sector o subsector porque no hay sitios que ofrezcan esta formación. "Las empresas solicitan a los centros que cubran esta demanda comentada, junto a la gestión de recursos y personas y el conocimiento de idiomas, principalmente, el inglés", indicó Ibáñez de Garayo. En los últimos años, las empresas se han decantado por atraer, captar e incorporar talento a sus organizaciones. "Ahora, se demandan carreras que habían quedado en el olvido, como Biología", recalcó.
Sin embargo, esta actividad, que supone ya el 5% del PIB en la comunidad, detecta carencias que se pretenden corregir por medio de este estudio. Como explicó Ayesa, "son deficiencias comunes cuando un sector va creciendo y consolidándose".
Navarra y Pamplona no han logrado todavía ser un polo de atracción para el talento, y personas que vienen no acaban de integrarse. Esto no significa que la comunidad no sea conocida como un territorio pionero en renovables, ya que, como indicó Ursúa, "desde distintos puntos del mundo acuden a la comunidad a llevarse personal formado".
También se observa la necesidad de un cambio de las prácticas de gestión del talento en las empresas: deben identificar y conocer las competencias que necesitarán a medio y largo plazo, ya que no han profundizado en esto; no se han preocupado por desarrollar y aplicar políticas de retención y fidelización del talento; y tienen que participar en redes de conocimiento a nivel mundial para incorporar profesionales de alto nivel o muy especializados.