pamplona. Que los resultados de las elecciones europeas se iban a leer en clave doméstica era una evidencia desde que la propia campaña se planteó casi exclusivamente como un cruce de acusaciones entre socialistas y populares por la marcha del país. Y ayer, el día después del 7-J esa evidencia se convirtió en realidad, pero en una realidad a medias en la que los dos principales jugadores envidan, pero sin atreverse a lanzar órdagos. Desde el PP, ganador de la cita del domingo, se trataba de meter presión a los socialistas pidiendo que Zapatero se someta en el Congreso a una cuestión de confianza; desde el PSOE, que no asimila como tal la clara derrota de las europeas, se respondía retando a los populares a proponer una moción de censura. Tanto unos como otros saben que el adversario no tiene aún ni la fuerza ni el empuje como para forzar ninguna de las dos situaciones y es muy significativo que el duelo dialéctico no lo entablen los primeros espadas. Ni Rajoy ni Zapatero hablaron ayer.
Pero lo más divertido es que el detonante de este cruce de bravatas no lo lanzó ni uno ni otro, sino el tercero en discordia, CiU, que fue quien animó a los populares a presentar la moción de censura en el Congreso, aunque, eso sí, aclarando que sus 10 diputados no la apoyarán. ¿Entonces para qué? Josep Antoni Duran Lleida, portavoz de CiU lo justificó diciendo que "si yo fuese el jefe de la oposición en España, presentaría una moción de censura, porque es una oportunidad para poder visualizar una alternativa real al Gobierno socialista".
amago Pero el PP no entró al trapo del todo. Su secretaria general, María Dolores de Cospedal, aseguraba que tras los resultados del 7-J "hay motivos más que suficientes" para que el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, "presente una cuestión de confianza en el Parlamento". De Cospedal se felicitaba del "porcentaje histórico" del PP en los comicios de ayer y señalaba "el cambio político en España ha comenzado".
El resultado electoral, según la número dos de Rajoy, "ha demostrado que en España, el miedo, afortunadamente, ya no funciona", como tampoco "el engaño", y que el PSOE "debe reflexionar porque han sido los argumentos de su campaña".
Tras la victoria en Galicia y el buen resultado en la CAV, pero, sobre todo, a raíz del triunfo del domingo, el PP considera que Zapatero "ha perdido la confianza de los ciudadanos" y que por esta razón debería ser pertinente la cuestión de confianza en el Parlamento, pero no la moción de censura. Es un amago a medias: la cuestión de confianza la presenta el Gobierno; la moción de censura la oposición y, como reconoce la propia De Cospedal, para hacerlo "uno tiene que saber hasta qué punto puede recibir apoyos parlamentarios". Eso le falta a los populares.
defensa Y eso lo saben los socialista. De ahí que su secretaria de Organización, Leire Pajín, respondiera retando al PP a presentar una moción de censura "si lo estima conveniente", pero indicando que el principal partido de la oposición "se equivocará" si hace una lectura "en clave nacional" de los resultados de las europeas. Les criticó por no atreverse a plantear esa moción y tratar de poner "el balón en el tejado de enfrente" hablando de cuestión de confianza. "Si lo que quiere el PP es presentar una moción de censura al Gobierno, que lo haga", enfatizó, antes de sostener que "el PSOE no engaña a los ciudadanos sobre la naturaleza y el alcance de las elecciones".
Puso también el acento en que el PP "ha movilizado a su electorado tradicional, pese a lo cual sólo ha aumentado en un punto su porcentaje de votos respecto a 2004". Después de subrayar que "los deseos que algunos habían alimentado" sobre una "derrota espectacular del PSOE" no se han cumplido, Pajín aseguró que la dirección socialista ha hecho autocrítica y "ha tomado buena nota" de los resultados. Bajo la presidencia de Zapatero, la dirección socialista descartó que los resultados electorales impliquen un castigo al Ejecutivo y llegó a la conclusión de que si los ciudadanos hubieran querido lanzar un "mensaje contundente" y "cambiar alguna tendencia" la participación habría sido mucho mayor. Y es que, de acuerdo con su diagnóstico, el mapa electoral ha mantenido una tendencia "bastante continuista". >g. P-N.
Sonrisas de satisfacción en la sede de la calle Génova (PP)Madrid. La Ejecutiva nacional del PP hizo ayer una lectura general en clave autonómica de los resultados del 7-J, con una conclusión: "Es evidente que en aquellos lugares donde el PP era la primera fuerza hemos mejorado, y donde éramos la segunda hemos recortado distancias y en algunos se ha producido un vuelco", destacó la secretaria general María Dolores De Cospedal. La número dos de los populares ha ensalzado "los magníficos resultados" logrados en ellas y "la diferencia asombrosa" conseguida con el PSOE.Foto: efe
Sonrisas de circunstancias en la sede de la calle Ferraz (PSOE)Madrid. El PSOE preparará un estudio postelectoral para conocer en detalle las causas de esta derrota, pero su secretaria de Organización, Leire Pajín, quiso dejar claro que, aunque el resultado no les satisface, los socialistas consideran que lo ocurrido el domingo es "esperanzador, óptimo y razonable", habida cuenta del "desgaste que han sufrido todos los partidos gobernantes de Europa". "En circunstancias difíciles, hemos demostrado que tenemos un apoyo altísimo" de la ciudadanía, agregó tras una Ejecutiva que presidió Zapatero.Foto: efe