irene Subiza, Alba Soto, Cristina Sardá, David Donázar, Guillermo Ortiz y Julen Expósito no salen de marcha por los mismos bares, tampoco estudian en el mismo instituto, sus estilos de vida guardan poco en común, y ni si quiera comparten gustos y aficiones. Pero a todos les une una simple característica: son adolescentes.
Un colectivo ubicado entre los 14 y 18 años de edad que se autodefine como "pasota y poco comprometido", "gran amigo de sus amigos" y también de la tecnología -sobre todo de la red social Tuenti-, y a diferencia de lo que recogen los estudios sociales, "no consumidor de drogas", aunque reconoce beber "de forma habitual" los fines de semana.
Cinco características globales, pero ejemplificadoras que con sus matices comparten estos chicos y chicas escogidos entre distintos ámbitos y centros educativos de la Comunidad Foral. Seis adolescentes navarros que, con intención de mostrar una fotografía sobre su estilo de vida, formas de ocio, sexo e inquietudes, han querido charlar con DIARIO DE NOTICIAS para acercar a la sociedad su visión sobre una realidad de la que son protagonistas y que "muchas veces los adultos no comprenden y prefieren obviar", como destacan los expertos.
Sin pretensiones de aglutinar a la totalidad de la adolescencia navarra, o de erigirse como estudio sociológico, este reportaje pretende simplemente dar voz a Irene, Alba, Cristina, David, Guillermo y Julen para que muestren sus puntos de vista sobre asuntos de plena actualidad: las drogas, los lazos de la juventud con los padres, el aborto, la píldora del día después, la homosexualidad, televisión, nuevas tecnologías...
sexo, virginidad, aborto y píldora
"La mitad de nuestros amigos ya no son vírgenes"
Basta con mencionar la palabra sexo para cerciorarse del interés y cierto sonrojo que provoca esta cuestión entre los chavales de 14 y 18 años. Una rojez que desaparece conforme avanza la conversación. "En los tiempos que corren, hay que perder la virginidad antes de los 20 años, o por lo menos yo pienso así", afirma con contundencia Guillermo (15 años), tras reconocer que "varios amigos ya no son vírgenes".
Sus palabras coinciden con las del resto del grupo, aunque las chicas (Irene, Alba y Cristina, de 17 y 18 años) matizan que "las amigas y conocidas que practican sexo lo hacen con sus novios, pues están emparejadas y no se van con el primero que se les presenta".
En este sentido, Julen -el benjamín (14 años)- afirma que "ligar en sus edades es bastante fácil". "Sales de marcha a una discoteca y lo normal es tener opciones. Si a una chica le gustas, existen bastantes posibilidades de éxito", recalca, aunque incide en que de momento los enamoramientos "no le preocupan" en exceso.
De sus exposiciones se extrae que, excepto Alba y Cristina, los otros cuatro jóvenes no creen en el amor "para todo la vida". "Lo que se lleva es ir de rollos. Si te gusta un chico, comienzas a hablar con él y puede que la cosa termine en besos o algo más", recalca Cristina, la única de la improvisada cuadrilla que tiene novio formal.
Todos destacan que, "cuando la gente se va de rollos, lo habitual es darse varios morreos y poco más". "No suele acabar la cosa en sexo, hay que tener cuidado con quién te vas y lo que haces. No te vayas a arrepentir luego", asevera la misma Cristina.
Y es que, una de sus mayores preocupaciones, más en ellas que en ellos, es la cuestión del embarazo. Los seis son partidarios del aborto y de la utilización de la píldora del día después, "pero con ciertos límites" y comunicándoselo siempre a sus familias. Muestran gran madurez, puesto que defienden que antes de llegar a estas dos prácticas existen cantidad de métodos anticonceptivos "que evitan pasar estos sustos", aunque Alba estima que algunos "irresponsables" dejarán de utilizar preservativos con la distribución de la píldora postcoital. "Si algo sale mal, siempre tendrás la opción de ir a la farmacia", concreta con preocupación
"Abortar y consumir la píldora del día después es apostar por lo mejor dentro de lo peor. Nosotras no estamos preparadas, ni mentalmente ni físicamente, para tener un hijo. Por ello, quien quiera mantener relaciones debe poner todos los medios necesarios, que son muchos, para no quedarse embarazada", resalta Irene.
alcohol, drogas y tecnología
"Bebemos de fiesta, pero nunca nos drogamos"
Al igual que ha sucedido en otras épocas, nuestros seis protagonistas ansían la llegada del fin de semana para tener "un poquito" de tiempo libre, estar con los amigos -a quienes valoran con especial afecto- y "salir de marcha".
Guillermo y Julen frecuentan Yamaguchi, las casas de amigos (si no están los padres) y las discotecas ligths (las de horario de tarde). Cristina, Alba e Irene, en cambio, buscan la fiesta en el Casco Viejo, la Trave (San Juan), y si la noche sonríe, también en discotecas para mayores de 18. Los seis recalcan que beben "algún que otro cubata y chupitos" con moderación. Acostumbran a hacer botellón, o en su defecto, a tomar unas copas elaboradas por ellos mismos.
"Consumimos poco en los bares. La bebida es muy cara y nuestras pagas dan para lo que dan -aunque todos se conforman con los 40 euros de media que reciben de sus padres al mes-. Solemos comprar cervezas, Coca-cola y vino en el supermercado. Nos reunimos las amigas, charlamos y luego vamos a los bares", afirma Alba.
A diferencia de lo que explican los últimos estudios sobre juventud, todos desmienten que en sus contextos exista un consumo desorbitado de drogas. "Nunca he probado las drogas y no pienso hacerlo", incide Julen, propósito al que se suma Guillermo: "Jamás he fumado un porro, pero conozco a gente que sí lo ha hecho con 15 años".
Del grupo, altamente sano -todo sea dicho-, sólo fuma David (17 años), quien reconoce que "en tiempos de exámenes llega a consumir un paquete cada dos días", a pesar de que a sus padres no les hace "ninguna gracia" tal vicio.
Pero si existe una afición a la que los seis adolescentes se declaran adictos, ésta es la tecnología. Especialmente la red social Tuenti, un portal de Internet en el que intercambian fotografías y conversaciones con los amigos. "Lo utilizamos para ahorrar dinero en mensajes del móvil -herramienta de comunicación también imprescindible en sus vidas- y para mantener el contacto con colegas que viven fuera de Navarra", destaca Irene. Dos usos que se suman al del ligoteo , recalca Julen. "Quien niegue que el Tuenti no se utiliza para fichar, miente. Existen enlaces para conocer gente".
homosexualidad, 'bullying' y tv
"Física o química' nos gusta, pero no refleja nuestra realidad"
Lejos de los prejuicios y clichés que aún mantienen ciertos grupos sociales sobre la homosexualidad en Navarra; Irene, Alba, Cristina, David, Guillermo y Julen se consideran "modernos y progresistas", motivo por el que no sienten animadversión hacia estas personas.
"Pienso que la gente de nuestras edades afronta el tema de la homosexualidad con absoluta normalidad. Son personas iguales que nosotros, jamás les haría de menos por su orientación. Es un tema que ya se encuentra bastante normalizado", declara Irene. Todos vuelven a coincidir, les respetan e, incluso, muchos tienen amigos gays. Eso sí, Guillermo resalta que no le haría "ninguna gracia" que un homosexual le entrara de juerga. Aunque si se diera el caso, solamente le invitaría a "que se pirara".
En cuanto al polémico tema del bullying , las tres chicas afirman que en su "entorno casi no se produce, ya que en Bachillerato la gente va a lo suyo y pasa de aquellos que no les caen bien. Fue algo que ya pasó". En cambio, Guillermo y Julen reconocen que, en sus vidas, este acoso diario "sí está presente" y se ceba, sobre todo, "en los gordos, tontos y frikis de la clase".
Una problemática que la serie de televisión Física o química -muy exitosa entre nuestros protagonistas- también ha retratado. Y es que, dicho espacio televisivo se ha convertido en uno de los formatos más seguidos por los adolescentes navarros. Si bien es cierto que, según concluye Cristina, "entretiene, pero no refleja, para nada", su realidad cotidiana. Un estilo de vida que, a decir verdad, "no es tan malo como algunos estudios reflejan". Basta con mantener una charla para corroborarlo.