Editorial
Hoy hay cita electoral
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| OY están llamados a las urnas 462.707 navarros y navarras -junto a otros 375 millones de europeos de 27 estados, algunos de los cuales ya han votado- para participar en la elección del nuevo Parlamento Europeo. Unas elecciones que ponen fin a una penosa campaña electoral -la peor de la democracia, según muchos analistas-, que no sólo no ha logrado suscitar la mínima atención de la ciudadanía sobre el proyecto político de la Unión Europea, sino que se ha caracterizado por el disparatado, aburrido y burdo discurso de los dos partidos mayoritarios. Ni los candidatos del PSOE y PP -López Aguilar y Mayor Oreja-, han estado a la altura de las circunstancias, ni tampoco Zapatero y Rajoy han sabido ofrecer a la ciudadanía algo más que descalificaciones y polémicas insulsas. Humo con el que, eso sí, han logrado situar en un segundo plano la importancia del Parlamento Europeo en la toma de decisiones que afectan directamente a los ciudadanos, y han evitado un debate en profundidad sobre las consecuencias humanas y medioambientales de la crisis. O de los casos de corrupción que cercan a PSOE y PP. Navarra tampoco se ha librado de ese perfil bajo en un sistema electoral de circunscripción única que aleja a los electores de los candidatos -Pablo Zalba (PP) será el único navarro eurodiputado- para intentar fomentar un bipartidismo interesado. No obstante, los partidos navarros han hecho un esfuerzo por intentar motivar el voto, posiblemente obligados porque los resultados tendrán una lectura política local, aunque ese análisis esté matizado por la alta abstención prevista. Así, se despejará la incógnita del papel del nuevo PP y su capacidad de asumir el voto de la ausente UPN. Un triunfo del PP, por el que ha apostado Barcina, sobre el PSN cuestionará la seguidista colaboración con UPN de los socialistas navarros, y en mal lugar la indisimulada apuesta de Sanz y CDN por inducir el voto hacia el PSOE. En medio de ello, las consecuencias políticas que los resultados puedan dejar en el seno de UPN. También la correlación de fuerzas en el seno de NaBai, con el PNV junto a CiU por un lado, y Aralar y EA con ERC y BNG, por otro. Y con la presencia de Iniciativa Internacionalista, visualizar la actual capacidad de movilización de ese espacio tras varias elecciones ilegalizados y con la ventaja de la no concurrencia de NaBai. O la realidad de IU tras su convulso relevo en la dirección federal. Quizá se juega también la presencia de Navarra en Europa. |
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