¿Observan diferencias entre su adolescencia y la de sus hijos?
Raquel Gómez: Absolutamente y desde el comienzo. La presentación de la adolescencia ahora es más abrupta, menos respetuosa con las normas.
Almudena Morata: Nosotros éramos más maduros y responsables, además, nos sacábamos las castañas del fuego. En los adolescentes actuales hay una inmadurez total. Están acomodados y acostumbrados a que se lo demos todo hecho. También se da una superprotección por parte de los padres, de la que ellos se aprovechan.
Conchi del Río: Yo fui muy rebelde, ahora ellos también lo son aunque de una forma diferente. Los padres les consentimos más que los nuestros, hay más falta de respeto, quieren disfrutar de derechos pero sin pensar en las consecuencias...
Ana Rosa Aceituno: Somos muy permisivos. Hemos hecho una generación que se nos ha ido de las manos con tanta permisividad.
¿Coinciden entonces en que hay una crisis de autoridad? ¿Son partidarias de poner límites a los adolescentes?
RG: Cuestionan nuestra autoridad porque la etapa de la adolescencia es para hacerlo, otra cosa es que, una vez que los límites quedan claros, el adolescente sepa a qué atenerse. Nosotros normalmente acatábamos lo que nos decían o, al menos, dábamos la apariencia de hacerlo. En este caso, para nada. Una de las cosas que caracteriza al adolescente de ahora es que no reconoce la autoridad y lo hace con desdén.
AM: Tienen muchísima información y desde el Estado se les refuerza. Los padres tenemos que luchar contra corriente porque ellos se sienten protegidos, se refuerzan ante los padres, se sienten con más derechos y sin ninguna obligación y ahí es donde toca batallar con ellos.
CdR: Los hijos, aunque no nos hagan caso, necesitan unos principios de autoridad. Ellos se rebotan por esa autoridad y creen que sus padres son malísimos, pero en el fondo quieren unos límites.
ARA: Eso es en vuestro caso, porque son mayores, pero en mi caso, límites para nada. Lo que dice su madre no vale para nada.
RG: Es que los ejemplos los tienen en sus amigos y, sobre todo, en la televisión. En Física o Química , por ejemplo, y en otras series con adolescentes nos pretenden vender un imagen que no es real. Lo que hacen los personajes no es coherente con su edad. Niños que con 16 años tienen relaciones sexuales completas, leen cualquier tipo de libro, acceden a cualquier información de Internet... eso no es congruente con el desarrollo madurativo a esas edades.
CdR: Existe un entorno, la calle, la televisión, Internet, amigos... una forma de vida tan distinta al ritmo de su cuerpo, mente y experiencias. Ven eso y quieren hacer cosas, aunque luego se arrepientan.
RG: Hay prototipos más moderados, pero desde el Gobierno se quiere vender un modelo de joven irreal, que va adelantado.
CdR: No nos equivoquemos Física o Química refleja la realidad, aunque de forma exageradísima. Si miramos alrededor, ¿qué adolescente no ha tenido relaciones sexuales, ha fumado tabaco o porros...?
Está claro que el tema del sexo y las drogas les preocupa, ¿y el abuso del ordenador y las nuevas tecnologías?
Todas: También.
AM: Un uso moderado es positivo. Lo que no pueden es abusar. Si pones unos límites en casa, ellos los aceptan y consigues que vayan por donde deben ir es fabuloso. Además, ahora un crío si no sabe usar un ordenador es analfabeto. La clave está en que ellos sepan qué hacen, dónde se meten y con un tiempo límite. No pueden estar el día entero.
CdR: A mí me da coraje. Yo veo que Internet es una herramienta a la que le pueden sacar chispas y se limitan a Tuenti y Messenger, algunas canciones, películas y juegos. Faceboock es de viejos.
AM: El adolescente necesita del grupo, la familia le sobra, entre comillas, y con Internet lo que consigue es meter a los amigos en casa. Simplemente es eso, la continuidad de la calle en casa.
¿Pueden controlar los contenidos?
Todas: No.
AM: Yo tengo el ordenador a la vista y mi hijos saben que cuando me de la gana lo voy a mirar.
CdR: Sí, pero cuando vas a mirar, ¡mecachis!, desaparece la página que tenían en pantalla.
ARA: ¡Y el lenguaje que emplean...! Aunque te dejen leer los textos, hay veces que no te enteras.
AM: Igual están diciendo una chorrada que no te interesa, pero el hecho de saber que están hablando con alguien de verdad y conocido...
CdR: ¿Conocido? Si miras el nick y no sabes quién es. ¿Y la foto? Igual es de alguien en las Bahamas... Ponen imágenes raras.
AM: Hay que estar encima de ellos, pero con mucho tiento porque, por otro lado, también hay que dejarlos crecer. Algo de confianza hay que darles.
¿Está el consumo de droga más extendido de lo que parece? ¿Son los padres unos ilusos en esta materia o se peca de alarmismo?
CdR: Sí, somos ilusos. Además, no consideramos el alcohol como droga y, sin embargo, desde edades tempranísimas tienen acceso a él: lo pueden conseguir a través de un amigo que tiene 18 años o en supermercados con poco control.
AM: Nosotros también bebíamos, pero nos tomábamos una caña, no un cubata.
RG: Un litro de cerveza en un supermercado vale un euro y pico.
CdR ¡Pero si compran vinos en tetrabrick! Parezco una abuela, cuando yo también me tomaba un cubata, pero lo bailaba, lo sudaba... Los adolescentes de ahora, además de que les cuesta mucho más barato el alcohol, beben mucho, de alta graduación y en un breve espacio de tiempo. ¡Se beben el Arga y se agarran cada borrachera! Y eso no es droga... Además, está muy extendido. Hay padres que no lo reconocen o no lo dicen pero no hay más que pasar por el parque Yamaguchi para verlo...
AM: El otro día informaban en televisión de una exposición sobre los años 80 y delincuentes como El Vaquilla. Mi hija se quedó con los ojos como platos viendo cómo se inyectaban droga. 'Oye que esto de las drogas no es nuevo', le dije, porque hay que aprovechar cualquier momento para hablar con ellos. La diferencia es que en nuestra época si no estabas dentro de ese ambiente era muy fácil mantenerse al margen, pero hoy tienen los porros, las pastillas y la coca a su alcance. '¿Si tú quisieras las podrías conseguir?, le pregunté a mi hija. 'Cuando me dé la gana', me contestó. Ésa es la cuestión y la diferencia con nuestra época.
CdR: En el instituto se fuman canutos a las nueve de la mañana, antes de entrar en clase, y en el recreo.
¿Han preguntado a sus hijos si han tenido ya relaciones sexuales?
Todas: Sí. Dicen que no.
¿Entonces hablan de sexo con naturalidad con sus hijos?
Todas : Sí.
CdR: Intento hablar, pero a una le da vergüenza y me corta enseguida y la otra, sin embargo, me pregunta cosas que tengo que tragar saliva porque no sé que responderle. O sea que depende.
ARA: Hay mucha diferencia entre lo que nosotros comentamos con nuestro hijos y lo que hablaban nuestros padres con nosotros. Yo la palabra preservativo no la he utilizado en mi vida en una conversación con mis padres.
Quizás las preguntas de los padres estén dirigidas a frenar las relaciones sexuales...
CdR: Indirectamente les quiere dar una lección moral, que ellos no van a aceptar. Yo recuerdo el primer beso que le di a un chico... me pareció muy importante, ahora las adolescentes no le dan ninguna importancia.
AM: Su comportamiento es: ahora me enrollo con uno, luego con otro... En mi época si una chica se comportaba así la teníamos por una ligera de cascos. Una cosa es una relación y otra, eso.
CdR: Lo hace todo el mundo. Cada sábado se enrollan con alguien diferente.
¿Hablan con sus hijos sobre métodos anticonceptivos?
AM: El tema del preservativo es el que más sale. Sobre la píldora del día después ya me les he dado a mis hijos mi punto de vista. Me parece una barbaridad que se la proporcionen a cualquiera sin prescripción médica. No sólo es el tema moral, hay otras cuestiones que se deben tener en cuenta, por ejemplo, una niña puede tener un problema de salud que su médico conoce y que haga que la píldora le resulte perjudicial. No se puede dar así como así.
¿Qué opinan sobre la posibilidad de que las adolescentes de entre 16 y 18 años puedan abortar sin autorización ni conocimiento de los padres?
Todas: Es una barbaridad.
RG: No tiene sentido que yo tenga que firmar para que ella se quite un grano o un verruga y no para un aborto....
CdR: Y que yo me entere de que mi hija ha ido a Virgen del Camino y le han dado la píldora del día después también me parece aberrante.
AM: El Estado está quitándonos a los padres ciertos derechos.
En cuestiones sexuales, ¿educan de forma diferente a chicos y chicas?
RG: Yo tengo chicos y chicas. Creo que los educo igual, pero sé que las consecuencias son diferentes. La mujer está más expuesta y las consecuencias recaen sobre ella.
AM: Pero las mujeres han cambiado y si antes el palo se lo llevaban las chicas puede que ahora los que sufran sean los chicos, dicen ellos.
RG: Lo dicen de boquilla.
¿Cómo reaccionarían si su hija o hijo les informaran de un embarazo adolescente?
CdR: Yo horriblemente. Me llevaría un gran disgusto... luego, le ayudaría. ¿Qué vas hacer si no?
AM: Tirar para adelante y hacerle responsable. Le diría: 'No es mi hijo, es tuyo'.
¿Respetarían su decisión si decidieran abortar?
CdR: Yo no. Me enfadaría mucho si hiciera una cosa con la que no estoy de acuerdo. Si está en mi mano, no le dejaría.
RG: Yo me enfadaría, pero aceptaría su decisión. La criatura y la responsabilidad es suya a futuro.
AM: Al final lo asumes porque tienes que tener a tu hijo en casa, pero ¡qué difícil! Volvemos a lo que decíamos al principio sobre su resistencia a asumir responsabilidades. Los actos tienen consecuencias y deben aceptarlas. Es su responsabilidad.
ARA: Claro que los actos tienen consecuencias, pero también para ella y su vida. No le puedes imponer ni abortar ni lo contrario.
CdR: Yo buscaría otra alternativa. Si no quieren el bebé podría darlo en adopción o incluso quedármelo yo. Los adolescentes son muy rápidos y buscan decisiones fáciles, pero hay padres que también lo hacen.
¿Cómo aceptarían que su hijo adolescente les dijera que es gay?
ARA: Sin ningún problema.
AM: De primeras te sienta mal, tienes que asumirlo.
CdR: ¡Yo me llevaría un disgusto horroroso! Luego lo asumiría, pero me supondría un batacazo morrocotudo.
RG: Yo indagaría en las causas por las que la relación con el sexo contrario no le resulta satisfactoria. Lo haría por ayudarle en el desarrollo de una sexualidad que yo entiendo como más natural o normal. Por darle la posibilidad.
ARA: Yo manifestaría un respeto total. Es una opción más que está a la orden del día.
AM: Eso es verdad, antes tenían más problemas.
¿Están los padres obsesionados por los resultados escolares?
CdR: No todos los adolescentes saben lo que quieren. En mi caso, si no insistiera, una de mis hijas, estaría de cajera en un supermercado, con todos mis respetos, porque aplica la ley del mínimo esfuerzo. Así definiría yo a los adolescentes. Si desde casa no les estimulamos, no les empujamos, no les obligamos, van a lo más fácil.
AM: Lo más lógico es atender a la capacidad de los críos. Hay que basarse en eso, porque puede que el chaval no dé más de sí... pero si su capacidad está en perfecto estado, su obligación es estudiar. En este caso considero obligatorio que cursen hasta bachiller, luego me da igual si eligen una formación profesional superior o lo que les dé la gana, pero un mínimo de educación y cultura han de tener.
RG: También nos preocupan sus resultados en casa: cómo se portan, si respetan a sus padres y el espacio de los demás, si son ordenados. No sólo hay que pedirles en el área escolar. Insisto en una cosa: yo soy trabajadora y madre, funciono en las dos áreas, mis hijos son estudiantes e hijos, así que también deben funcionar bien en esas dos áreas. Yo soy su ejemplo, así que les pido, en proporción, lo mismo.
AM: Ellos piden, piden, piden... y deben darse cuenta de que si quieren que se les dé, ellos también deben dar. Es un toma y daca.
ARA: Volvemos a la superprotección. Los tenemos en palmitas.
CdR: Ellos tienen exámenes y nos examinamos toda la familia.
RG: Nos estamos examinando cuando tocan quehaceres en casa, porque cuando llegan los amigos...
CdR: Cuando hablaba de superprotección me refería, por ejemplo, a que mi madre jamás me ayudó con los deberes.
AM: Los padres normales son como nosotros, el problema son los padres que presionan a sus hijos para que sean los primeros de la clase. Eso sí que puede resultar frustrante para los chavales.
¿Son los chavales víctimas del consumismo?
CdR: Recoges lo que cultivas. Mis hijas siempre tienen necesidad de ropa, pero si ven que una prenda es cara ellas mismas dicen que no. Les he inculcado que sus padres trabajan para ellas, pero que no se puede gastar por gastar...
AM: Los míos saben que los caprichos vienen en cumpleaños, en Reyes...
ARA: Hay adolescentes que se frustran si no llevan Levi's.
RG: Incluso se pueden sentir excluidos del grupo. Esta cuestión no depende sólo de la capacidad económica de los padres porque estos pueden tenerla y no por ello alentar el consumismo, pero qué difícil es.