pamplona. El inmediato futuro de Garoña protagonizó ayer las celebraciones del Día del Medio Ambiente. No deja de ser paradójico que, precisamente en una jornada pintada de verde, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) avalase la continuidad de la planta burgalesa por otros diez años, a cambio de que Nuclenor invierta más dinero en seguridad y de que cambie todo el cableado eléctrico y las válvulas de alivio. Aun así, el informe no es vinculante y todo depende de la decisión que el Gobierno socialista adopte en el plazo de un mes. De hacer caso al CSN, sería la primera nuclear de España que funcionaría más de 40 años.
El Consejo Nuclear entregará las conclusiones sobre la seguridad de la planta el lunes al ministro de Industria, Miguel Sebastián, probablemente para no interferir en la campaña de las europeas. Una formalidad sin mucha trascendencia puesto que la decisión final será política (incluso el CSN está integrado por dos miembros del PP, dos del PSE y uno de CiU), parece estar tomada de antemano y será Zapatero quien la dé a conocer antes del 5 de julio. Con antelación, el miércoles, deberá responder al PP en el Senado.
Las quinielas se decantan por una prórroga de la actividad nuclear en Garoña, probablemente inferior a los diez años solicitados por Nuclenor y avalados ayer por el CSN, tal y como ya adelantó el jueves el número dos del PSOE a los comicios europeos, Ramón Jáuregui.
por un futuro sin nucleares Abierta en 1971, la instalación posee el reactor más antiguo de los ocho que a día de hoy funcionan en el Estado. En los últimos tiempos ha dado, según los grupos ecologistas, pruebas suficientes de que su vida útil ha concluido y de que la seguridad de la planta se resiente día a día. Por ello, y dado que su rendimiento tampoco es relevante para el abastecimiento energético (produce el 1,2% del total de la energía nuclear de España), los grupos ecologistas piden una vez más a Zapatero que cumpla su promesa y cierre Garoña como primer paso para un futuro basado en las energías renovables.
Seis centrales nucleares (Cofrentes, Garoña, Trillo, Vandellós, Ascó y Almaraz (estas dos últimas con dos reactores) conforman el mapa de la energía nuclear en España, que aporta anualmente, el 20% de la energía eléctrica que se consume.
Por un futuro sin nucleares, los colectivos Amigos de la Tierra, WWF, Greenpeace, Ecologistas en Acción y SEO/BirdLife instalaron un globo aerostático en la madrileña plaza de Santo Domingo y delante, un mapa de España en que sustituyeron las centrales nucleares por soles. En Valladolid, la Junta de Castilla y León, en manos del PP, calificó de "buena noticia" para la comunidad, para España y para Miranda, la decisión del CSN, mientras otras voces lamentaban la prórroga de la planta.
El diputado del PNV Emilio Olabarria considera que la central de Garoña "está obsoleta, tiene problemas técnicos y supone un riesgo demostrado para la salud de las personas y los ecosistemas de la zona".
El portavoz de la Campaña Antinuclear de Greenpeace, Carlos Bravo, denunció ayer que la decisión se produjo el pasado mes de febrero por un acuerdo entre el CSN, que definió como un "organismo pronuclear de toda la vida" y el propio ministro de Industria, Turismo y Comercio, Miguel Sebastián.
La organización Ecologistas en Acción criticó ayer que el CSN haya optado por no hacer público el contenido del informe hasta el lunes, y consideró que se trata de un acto "de ocultismo" y "de falta de respeto democrático".