es sabido que la política es una enorme caja de sorpresas, unas tristes, otras divertidas, las más, interesadas. Así, a cinco días para la cita electoral del 7-J, PSN y CDN comparecen juntos sin otro contenido que escuchar a Burguete recordar lo bien que se está portando el PSN. Esto es, que por si hay algún votante despistado, que no pasa nada si le echa la papeleta al PSOE. Se supone que Burguete se refiere básicamente a lo bien que se está portando con CDN y con Sanz y UPN, a quienes mantiene en los cargos. La política partidista de cada día da para estas lastimosas menudencias y otras muchas. Pero no deja de ser una sorpresa con dosis de cinismo a nada que se repasen las hemerotecas y lo dicho y repetido por Alli y Convergencia durante años sobre el PSN, partido al que le han acusado sin tapujos de ser el responsable de la continuidad de la derecha en el Gobierno foral tras la traición del caso de corrupción política de 1996, cuando Otano presidía la primera experiencia de un gobierno plural en Navarra y las famosas cuentas suizas del PSOE sirvieron de excusa para la vuelta de UPN a Diputación y hasta hoy. Las sorpresas en política en ocasiones sonrojan a la propia democracia. O quizá es que a los dirigentes de este régimen -ahora a repartir cargos y prebendas entre la gran coalición de tres: UPN, PSN y CDN- les preocupa la llegada de Barcina a la presidencia de UPN y que su indisimulado llamamiento en favor del voto al PP ponga en solfa el acomodaticio seguidismo del PSN y sillones y cargos corran de nuevo peligro. O quizá es que Burguete piensa ya en futuro electoral y vea posible elegir compartir lista con PSN o UPN. Sorpresas da la vida.