pamplona. Los buitres vuelven a sacar las garras en primavera, en paralelo a la época de cría de ganado y período por tanto en el que se concentra el 70% de los ataques de estas aves carroñeras a ganado vivo. "Son aves oportunistas, que se aprovechan de la situación de indefensión del ganado, como la del parto", informan los técnicos del departamento de Medio Ambiente.
La estadística viene al caso de la reciente denuncia presentada por un ganadero de Larraga, que ha visto atacado su rebaño de 2.300 cabezas un par de veces durante el pasado mes, la última el pasado domingo. Alberto Suescun, de 33 años y que lleva la explotación familiar junto a su padre y su hermano, ha perdido un animal en cada ataque, pero no es el suyo un caso aislado. Los hechos se repiten con frecuencia en distintos puntos de Navarra, pero Medio Ambiente alega que el número de ataques "está dentro de los parámetros normales".
Durante el presente año se han registrado hasta una treintena de denuncias por sucesos similares (dos ovejas y dos corderos se perdieron en la Ribera baja en un ataque en mayo, en el valle de Salazar han matado dos terneros, cuatro corderos y seis ovejas; en Erro se hicieron con dos ovejas en pleno parto...). El número de animales muertos es bastante más alto, pero en muchos casos no se da parte. Sólo durante el día 10 de mayo se registraron ataques en Ezkaroz, Belagua, Fustiñana y Jaurrieta.
ganaderos indefensos Suescun habla desde la indefensión. "No podemos hacer nada por proteger nuestro medio de vida. A mí es la primera vez que me ocurre, pero me deja una gran incertidumbre y me da miedo que estos ataques se conviertan en habituales". Para poner remedio, Suescun ha pedido al Ayuntamiento de Larraga que solicite al Gobierno foral la instalación de un muladar en la zona.
El ganadero larragués considera que "lo de menos es la indemnización (150 euros por oveja), lo que quiero es tener una seguridad". Aun así es complicado que prospere su reclamación. El veterinario que realiza el peritaje de los restos de animales apenas pudo recoger muestras del ataque en su parcela. "Dejan al animal despellejado. Sólo quedan los huesos, parece que los limpiaran con cuchillo y tenedor", detalla Suescun.
En 2008 se presentaron 92 reclamaciones por ataques de buitres a ganado vivo y sólo 15 fueron indemnizadas (en 2007 se pagó en 41 casos de los 115 que se reclamaron). En la mayoría no se pudo determinar la causa de la muerte del animal y en otros se rechazó que ésta fuera como consecuencia del ataque de buitres. Ejemplos así provocan reacciones como la de un pastor de Isaba, que perdió este mes a cinco de sus ovejas. En esta ocasión no reclamará los daños, harto ya de que sus reclamaciones caigan en saco roto.
En Navarra se estima que la población de buitres es de 7.500 ejemplares, que actualmente disponen de 14 muladares en los que alimentarse. Este año se iban a poner en marcha otros seis más. Los sindicatos UAGN y EHNE entienden que gran parte de la culpa de estos ataques se deriva de la superpoblación de buitres en la Comunidad Foral (pese a que se ha reducido en un 11% desde 2007, la consideran excesiva) y a la exigencia de tener que mandar a la incineradora todo animal muerto. "Antes se veía a los buitres como unos limpiadores de carroña, ahora lo que hacen es limpiarte el ganado y así no se puede vivir", dice uno de los afectados del Roncal. "Ya no subimos al monte a cuidar el ganado, sino que parece que subimos a cuidarnos de los buitres", recalca.
Tras detectarse un aprovechamiento en vivo por parte de buitres, Medio Ambiente aconseja llamar al 112 o al guarderío de la zona y recomienda al ganadero cubrir los restos del animal atacado.