pamplona. El coordinador de Aralar cree que tras el anuncio de Arnaldo Otegi de que este polo se constituirá formalmente en otoño no hay sino un intento casi desesperado de dar aspecto de "verosimilitud" a un proyecto que no verá la luz. Para Zabaleta, la defensa del derecho a decidir debe ser "transversal" y la izquierda abertzale, lejos de intentar capitalizar en exclusiva esta reivindicación, debe intentar que más fuerzas, abertzales y no abertzales, se sumen a su carro.
Arnaldo Otegi ha dicho que en otoño se constituirá el polo soberanista. ¿Tiene base para dar ese salto o sólo está forzando la máquina?
En Euskal Herria somos muy dados a poner fechas a todo. Es lo que se ha venido a llamar el síndrome del reloj, por el que nos parece que, si no se pone fecha a algo, carece de credibilidad. Quizá Arnaldo Otegi busque dar mayor verosimilitud o apariencia de verdad a lo que dice poniendo un plazo. Cuando le vayan a preguntar en septiembre por el polo , supongo que tendrá que decir que se le ha perdido la llave. A nosotros nos parece que no tiene rigor ponerle fecha a este tema.
Entonces, ¿no ve posible el despegue de este 'polo'?
Creemos que el derecho a decidir es un derecho humano que debe ser defendido por todos, por las fuerzas políticas abertzales de derechas y de izquierdas y por cualquier organización democrática no abertzale. Su defensa debe concitar una transversalidad del campo democrático y no partir de la exclusión de nadie en el campo abertzale. Es algo que debe de inducir a unir fuerzas que en otros ámbitos pueden ser antagónicas. El modelo del polosoberanista que está ahora sobre la mesa no contempla esta defensa del derecho a decidir entre fuerzas que pueden no estar de acuerdo en otros ámbitos, y eso es el germen de su falta de firmeza y consistencia. El polosoberanista como unión de fuerzas alrededor exclusivamente del derecho a decidir no es una propuesta políticamente funcional.
¿A qué responde entonces la fecha avanzada por Otegi? ¿Ha habido reuniones para fijar algún tipo de plazo?
No creemos que responda a nada. De hecho, el mundo de Batasuna o lo que representa a Arnaldo Otegi no se ha reunido políticamente con Aralar desde hace mucho tiempo. Nosotros lo hemos intentado y no ha habido respuesta hasta ahora. Consideraríamos muy positivo mantener relaciones lo más normalizadas posible para hablar de este tema y de otros. Estamos dispuestos a asumir la iniciativa, la responsabilidad y también el riesgo de convocar estas reuniones.
¿Aspira Aralar a tener el liderazgo de esa acumulación de fuerzas?
No, lo que decimos es que estamos dispuestos a tener relaciones políticas con todos. Creemos que el derecho a decidir no hay que defenderlo a través de una entidad que se agote en ese tema y que sólo tenga esta cuestión como vínculo de unión. Creemos que en la defensa del derecho a decidir tienen que estar el PNV, EA, Batasuna y EB y esforzarse para que estén otros también y, si no quieren, que digan ellos que no quieren estar y se retraten.
Entonces no hay 'polo'.
El polo nunca ha sido posible como idea política estable y estructurada, ni lo es ahora, ni lo será. La unión de fuerzas en relación al derecho a decidir es un imperativo político y una obligación de todos los demócratas, y dentro de los demócratas, de los abertzales. Pero no excluyentemente con respecto a otros que defienden el derecho de autodeterminación sin ser abertzales. Dicho de otra manera, si fuese posible el polo como unión de fuerzas estable y estructurada para la defensa del derecho a decidir solamente y si eso supusiese la negación de la intervención política en otros ámbitos supondría una mutilación de las fuerzas que concurren allí y eso sería enormemente empobrecedor. Y si alguien quiere utilizar el polosoberanista como idea para asumir un liderazgo no sólo en el ámbito del derecho a decidir, sino en otros, y ejercer una especie de vanguardia o tutela sobre el resto, está muy equivocado, porque eso es una idea insensata y extemporánea.
Batasuna excluye al PNV de ese proyecto.
Es extraordinariamente importante que el PNV esté por el derecho a decidir, a donde ha llegado después de un periplo histórico en el principio del cual no tenía asumida la defensa de esa idea. No le podemos excluir, como tampoco a otra sensibilidad de la izquierda. No podemos exclusivizar la idea del derecho a decidir en ninguno de los dos aspectos. Ni decir que es sólo nuestra ni situarla como resorte único en virtud del cual se estructure una fuerza política de futuro. A la izquierda abertzale del futuro debe unirle algo más que el derecho a decidir.
Entonces, ¿el 'polo soberanista' es sólo el clavo ardiendo al que se aferra Batasuna para no quedar borrada del mapa?
Batasuna quiere mantener el señuelo de un futuro porque sin duda quieren dar pasos para acceder a la acción política, y eso es positivo. Nosotros les aplaudimos y les esperamos con los brazos abiertos, dispuestos a todo tipo de generosidad. Pero ese paso es contradictorio con lo que anuncia ETA en su última entrevista, en la que dice que mantendrá la lucha armada hasta lograr sus objetivos. No es posible compaginar ambas posturas. Y supongo que todo eso origina una serie de dificultades dialécticas que están en el origen de querer minimizar el acuerdo para construir una izquierda abertzale fuerte en otros temas que no sean el derecho a decidir. Nosotros les proponemos hablar de políticas sociales, laborales, urbanísticas, medioambientales, servicios sociales y del derecho a decidir. De todo. Y vamos a tratar de juntarnos con todos los que podamos y a tener compañeros diferentes si el tema de debate lo requiere. La sociedad así lo demanda y nosotros lo que tenemos que tener es un principio rígido de realismo político.
¿Cuáles son las bases de la izquierda abertzale que busca refundar Aralar?
Nosotros a Batasuna le tenemos que decir tres cosas: que la izquierda abertzale del futuro va a ser una izquierda abertzale exclusivamente política y en ese camino nos encontrará cuando quiera venir, pero nosotros no nos vamos a mover de allí. Segundo, que eso requiere un apartamiento claro y total de toda estrategia político-militar. Y tercero, que eso no significa que cerremos los ojos a los problemas tremendos, dramáticos y dolorosos que tienen su origen y son consecuencia de toda la confrontación que existe aquí. Los presos, los torturados, las víctimas, los perseguidos que deben llevar escolta... Políticamente hay que aspirar a solucionarlos todos con dignidad. Sin duda ninguna, dentro de diez años la izquierda abertzale tendrá sólo una estrategia exclusivamente política. Hace unos días recordé en una charla que ofrecí en el Parque Martin Ugalde de Andoain algo que ya dije en otra conferencia en Tolosa en 1994: que el único camino debía ser civil y político y había que recordar en la historia a los militantes de ETA como personas que lucharon por sus ideas, pero que había que reconducir todo ese vigor y esa dinámica a cauces exclusivamente políticos.
Una de las razones que esgrime Batasuna en sus documentos internos para defender la necesidad de "actuar con celeridad" en el campo político es el ascenso de Aralar. ¿Tienen miedo de que ustedes les desplacen definitivamente?
Si su prisa es para venir al campo de la lucha política, bienvenida sea. Si lo que buscan es mantener la pretensión obsoleta, anticuada y envejecida de liderar y ser vanguardia de un movimiento político sin los cedazos y las bases completamente democráticas de lo que decidan los militantes, no hay nada que hacer, eso pertenece al siglo pasado.
¿Advierte un intento de fagocitar a EA y Aralar en esa apuesta por el 'polo', como ocurrió con las siglas que se agruparon en Herri Batasuna hace 33 años?
Como digo, los conceptos de liderar y vanguardizar son obsoletos e inservibles. Nosotros vamos a seguir donde estamos y sólo es posible que unamos esfuerzos si ellos vienen aquí y asumen estructuras internas basadas en militantes, congresos, elecciones y mecanismos de control para crear una izquierda abertzale y plural.
¿El liderazgo entonces debe ser compartido?
El liderazgo tiene que ser el que los militantes den en cada momento. Con esa estructura democrática Euskal Herria tiene que aspirar a la independencia y a ser un Estado más en Europa.
¿Y esa suma abertzale y de izquierdas es compatible con NaBai?
Sí, lo está siendo. La mayor fuerza política de NaBai es de sensibilidad de izquierda, un hecho asumido, respetado y consentido por el PNV, que está presente aquí porque Navarra se encuentra en una situación excepcional. Estamos gobernados por unos partidos que practican política de extrema derecha, con muchos rasgos de anormalidad democrática en su gestión, y frente a los cuales había que hacer un común denominador desde la izquierda.