pamplona. El Ayuntamiento de Pamplona se ha comprometido junto a otras 346 ciudades europeas a reducir antes de 2020 en un 20% sus emisiones de dióxido de carbono (efecto invernadero) y su consumo energético, en consonancia con el Pacto de Alcaldes firmado en Bruselas a principios de este año. De esta forma, Pamplona da otro paso más en el desarrollo de la Agenda Local 21, cuyo diagnóstico sobre la situación medioambiental de la ciudad se ha dado a conocer esta semana.
Dicha auditoría fue presentada oficialmente ayer por Juan Luis Sánchez de Muniáin (UPN), concejal delegado de Desarrollo Sostenible, y José Fermín Costero (técnico municipal de Agenda 21), que destacaron "la evolución de Pamplona desde que se hizo la primera auditoría medioambiental en 1999", al incrementarse las zonas verdes de 14 a 20 metros cuadrados por habitante y construirse unos 50 kilómetros de carril bici.
diez retos de futuro Aparte de los resultados de la auditoría, adelantados ayer por este periódico, se hizo hincapié en "los diez retos de futuro". Entre ellos, está aumentar la información disponible y la formación para fomentar una sociedad más participativa; reforzar el seguimiento del impacto producido por la actividad municipal en la sostenibilidad local; fomentar el ahorro y la eficiencia energética para reducir el consumo energético de la ciudad un 20% para 2020; fomentar la reutilización, el reciclaje y la minimización para reducir la cantidad de residuos que produce Pamplona; facilitar el acceso a la vivienda; fomentar la movilidad sostenible, favoreciendo los desplazamientos a pie y en bicicleta y buscando la mejora continua del transporte público; amortiguar los efectos de la crisis económica sobre la economía local; fomentar el empleo y la igualdad de oportunidades en el acceso al mercado de trabajo; reducir un 20% las emisiones de gases de efecto invernadero para 2020; y reducir la huella ecológica de Pamplona, que ahora supera por mucho el máximo sostenible.