pamplona. El chaparrón nocturno que cayó en la madrugada del sábado sobre Pamplona auguraba una 14º edición de Sortzen-Ikasbatuaz pasada por agua. Sin embargo, el sol y el calor estuvieron presentes en la inauguración de la fiesta a favor de la escuela pública en euskera, en el parque de la Taconera de Pamplona y aguantaron hasta el principio de la tarde. La única queja que se dejaba escuchar entre los murmullos de los más de 30.000 asistentes la causó el barro que dificultaba el paso entre las áreas.
El Colegio Público Ezkaba de Ansoáin tuvo la difícil tarea de organizar la celebración de este año, bajo el lema Bizi Euskal Eskola (vivir la escuela euskaldun). Edorta Cuesta, miembro de la Asociación de Padres del centro, agradeció a todos los colaboradores su tarea, y destacó la normalidad con la que había transcurrido la jornada: "Tuvimos un pequeño problema con la luz, que se nos fue, pero los técnicos vinieron rápido y lo solucionaron", comentó como única incidencia.
El número de personas congregadas en la Taconera y Antoniutti superó todas las previsiones. "El tiempo ha ayudado y al final la afluencia nos ha rebasado, se han acabado todos los vales para las comidas", explicó Néstor Martínez, coordinador de Sortzen-Ikasbatuaz, quien se mostró satisfecho con la respuesta recibida entre el público.
Los asiduos a la fiesta de la escuela pública en euskera continuaron acercándose por la tarde hasta la Taconera, donde a medida que pasaban las horas se veían menos familias y más cuadrillas de chavales, atraídos por la oferta de grupos de rock. Los jóvenes pudieron disfrutar de la música de unas cuantas bandas: Ovejas Negras , Egurrak , ElTxandrio , BandaBatxoki y Tximeleta .
"El espacio que había se nos ha quedado pequeño este año", afirmó Martínez, quien contempló la posibilidad de buscar una nueva ubicación para la fiesta del próximo año, en vista de la gran cantidad de gente que se sumó a las celebraciones de ayer.
La principal novedad de la 14º edición fue la incorporación del primer ciclo de infantil al evento, ya que hasta la fecha la Plataforma de 0 a 3 años no participaba en la jornada de Sortzen. "Era necesario incluirla porque es una etapa educativa de gran importancia, que se involucrará igual que las demás", explicó Manu Ibero, otro de los coordinadores de la iniciativa, al respecto.
Ibero recordó que la fiesta de Sortzen es la de todas las escuelas públicas en euskera, por lo que no se reduce sólo a Navarra sino que extienden la participación al conjunto de Euskal Herria. El mensaje es el mismo para todos: "Queremos pasar un día de fiesta, que no de recaudación, para reivindicar una escuela pública y en euskera de calidad, con un currículum propio", afirmó Ibero.
Un micromundo Para quienes desconocían esta celebración, pasar el arco de entrada del parque de la Taconera se asemejaba a entrar en un pequeño mundo dentro de Pamplona. La música, las risas y el buen ambiente impregnaba a todas las personas, independientemente de su edad o procedencia.
Los niños pintaron dibujos para la ocasión, que permanecieron colgados a modo de banderolas entre los árboles del parque. A cada lado, los curiosos ojeaban los puestos de vendedores en los que podían adquirir desde collares y pulseras hasta figuritas de decoración.
Por lo demás, el esquema de la fiesta se mantuvo similar al de otros años: bertsolaris, dantzas, herri kirolak, euskaraoke y ludoteca para los más pequeños. Además, incorporaron una taberna sin alcohol para contentar a todos los públicos.
"Los niños lo pasan muy bien y ayuda al euskera"la escuela pública en euskera aprovechó ayer la tregua que dio la lluvia para celebrar su fiesta. El barro que cubría todo el parque de la Taconera de Pamplona no impidió que los más pequeños camparan a sus anchas entre el ritmo de los conciertos y bandas de música, los sorteos de la tómbola, los gigantes y cabezudos y los castillos hinchables.
Aintzane, de 10 años, estaba encantada con el puesto "de los cinco sentidos", donde después de jugar con varias cajas que apelaban al tacto, olfato, oído y vista, y ofrecían como cierre una bebida con canela para estimular el gusto. Su madre, Sonia Autor, contó que llevan cinco años asistiendo a la fiesta de Sortzen, "una iniciativa importante para desarrollar la escuela en euskera", aunque lamentó que no se organizaran más actividades para los mayores.
Casi todos los participantes vuelven año tras año. Ayer se veían decenas de parejas jóvenes empujando las silletas de sus hijos, pero los incondicionales repiten incluso cuando éstos crecen, como Josetxo, vecino de la Rochapea, que disfrutó de los actos del día con su mujer, aunque su hija Leire, de 14 años, acuda a la fiesta ahora por su cuenta con sus amigos.
Aunque abundaban los euskaldunes, también tienen cabida quienes, como el aragonés Josean Ascaso, no hablen ni una palabra de euskera pero quieran pasar un rato agradable apoyándolo. Ayer acudió junto con la pamplonesa Laura Gallego al concierto de Patrice Dumora, con el que disfrutaron mucho. "Me parece una buena iniciativa y se pasa un rato agradable", sentenció Josean.
A la fiesta acuden sobre todo navarros, pero otros se animan a venir desde la CAV o Iparralde. Cristina y su marido, llegaron desde Astigarraga (Guipúzcoa) con sus hijos de 7, 5 y 2 años. Este ha sido el primer año que se han acercado hasta Pamplona, aunque suelen participar en otros actos similares en Guipúzcoa. "Los niños se lo pasan muy bien y además ayuda a impulsar el euskera", opinó Cristina.
El día transcurrió ayer entre los juegos de los niños, la comida popular, los bertsos y los conciertos. A los pequeños de la casa, el día de Sortzen les tiene más que convencidos. Iker, de 5 años, escogía como su preferida la actuación de los payasos Pirritx, Porrotx eta Mari Motots, entre todas las actividades. Su padre, Dani Beaumont, se alegró de que el buen tiempo hubiera permitido pasar una jornada bonita de apoyo a la escuela pública en euskera pero afirmó que la financiación para este modelo educativo "no debería salir de estos eventos sino del Gobierno de Navarra".