pamplona. La reforma del Código Penal que entró en vigor en diciembre de 2007 en materia de tráfico supuso, además de un endurecimiento de las condenas, la introducción de una nueva pena añadida a las tradicionales de privación de la autorización administrativa de conducir, multas pecuniarias y privación de libertad. Eran los trabajos en beneficio de la comunidad (TBC), cuyo cumplimiento está enfrentándose a importantes dificultades en Navarra debido a la inexistencia de plazas suficientes para su desarrollo.
Los Juzgados de lo Penal, previa solicitud del condenado, ya han comenzando a ordenar la prescripción de la penas consideradas leves (menos de 31 días de trabajos en beneficio de la comunidad), si ha transcurrido un año desde la firmeza de la sentencia y no se han realizado los trabajos ordenados en dicha resolución judicial. También el Juzgado de Vigilancia Penitenciaria, encargado de supervisar el plan de ejecución de estas penas, está archivando de oficio aquellos casos donde concurren los requisitos legales.
El juez Eduardo Mata, titular del citado juzgado, explica la situación. "El aumento de las sentencias condenatorias motivadas por la reforma penal de tráfico era evidente, previsible. Pero los servicios de la Administración penitenciaria, que se iban a hacer cargo de la ejecución de esas penas, no se prepararon adecuadamente para la avalancha de casos que se ha producido".
A pesar de la mejora cuantitativa en las plazas existentes para cumplir las penas, la totalidad de las causas pendientes no está pudiendo ser asumida a tiempo. "Algunas de las primeras sentencias que se impusieron después de la reforma, se han quedado fuera de plazo. No se ha podido elaborar el plan de cumplimiento de los trabajos antes de un año, por lo que están siendo archivadas", confirma Mata.
Aunque aún es pronto para medir el tamaño del fenómeno, hasta el momento ya han sido archivadas en Navarra 34 penas de trabajos en beneficio de la comunidad, la mayoría de ellas correspondientes a conductores. El titular del Juzgado de Vigilancia Penitenciaria admite que, "aunque el Servicio Social Penitenciario está haciendo todo lo posible para hacer que este problema entre en vías de solución, las prescripciones van a seguir produciéndose. Veremos cuándo se normaliza la situación y hasta que número se elevan los casos".
El abogado pamplonés especialista en tráfico Francisco Javier Moreno-Vidal considera que "el fracaso de la nueva medida sancionadora está siendo rotundo". Varias de las prescripciones admitidas hasta el momento han partido de su despacho. Como el caso de un conductor que fue condenado en febrero de 2008 a 22 días de trabajos en beneficio de la comunidad por circular bajo la influencia de bebidas alcohólicas. Cumplido el plazo legal de un año, decidió recurrir su cumplimiento, alegación que el Juzgado de lo Penal número 4 ha estimado.
La mayoría de las causas derivadas de conducciones bajo la influencia de bebidas alcohólicas suelen concluir, mediante un juicio rápido, con la condena por conformidad del conductor, que asume la culpa y ve reducida en un tercio la condena impuesta por el juez. De ese modo, la condena habitual, al margen de la multa económica, suele quedar fijada por debajo de los 30 días de trabajos en beneficio de la comunidad, lo que implica que las mismas prescriban si transcurre un año sin que se ejecute la sentencia.
Las penas que hayan quedado fijadas por encima de los 30 días son consideradas por el Código Penal como "menos graves" y el plazo de prescripción legal se eleva hasta los 5 años. Por encima de esta tipificación se encuentran las penas graves, que por el momento no han tenido incidencia en los juzgados navarros.