madrid. Las cornadas en el ruedo las asumen los toreros de antemano. Accidentes que están dentro de lo previsible, aunque poco habituales en los festejos de rejones. Sin embargo con frecuencia las sufren también los caballos de rejoneo.
Es un riesgo reglamentariamente amortiguado, ya que los pitones de los toros en este tipo de corridas están obligatoriamente afeitados . Y aún así ocurren percances desagradables. Como el de ayer, con Patanegra de Pablo Hermoso de Mendoza.
Fue en el quinto toro. De salida. Un fuerte encontronazo entre toro y caballo, alzado éste sobre el pitón izquierdo del bravo.
Perdió pie la montura, quedando a merced del toro, que hizo de nuevo por él, embistiéndole con saña hasta cornearle otra vez, ahora con el pitón derecho, destrozándole por las partes blandas.
Lo que vino a continuación fue espeluznante. Pavorosa estampa la del caballo con las tripas fuera.
Y un inconveniente añadido al incorporarse, pues se pisó a sí mismo el mondongo. Lo retiraron del ruedo a toda prisa, pero el horror ya lo había inundado todo.
Las primeras noticias, de lo más preocupante. Aunque todavía había un hilo de esperanza. Al menos las constantes vitales eran buenas. Los veterinarios le sujetaron el paquete intestinal con una venda elástica para trasladarle a una clínica de la Facultad de Veterinaria de la Universidad Complutense.
El más inquietante off the record hablaba de una severa lesión en el peritoneo. De confirmarse iba a ser muy difícil sacarle adelante. De cualquier manera, lo más probable es que Patanegra no pudiera volver más a los ruedos. Pablo Hermoso lloraba desconsoladamente su mala suerte. Y la plaza, con tanta congoja.
Tarde aciaga en todos los sentidos para el jinete navarro, por tan triste contratiempo, y porque después de haber cuajado a su primer toro, no acertó con el rejón final. Galopes y quiebros muy ajustados, planteando las suertes con torería y verdad, haciendo las reuniones con suma limpieza y clavando arriba. En lo único que le faltó contundencia fue al matar, perdiendo ahí las orejas.
Y aunque aparentemente se sobrepuso al percance de Patanegra , ya no fue todo igual en ese toro quinto. Tuvo momentos brillantes montando a Chenel en quiebros ceñidos, con Ícaro a dos pistas y con Pirata en un par a dos manos de cortas. Y a todo esto, el toro, reservón y parado, cortaba mucho. Volvió a fallar Hermoso en la suerte suprema. Y corrió a interesarse por el caballo herido.
A todo esto, la cornada al caballo vino a tapar en parte una notable actuación de Álvaro Montes en su primer astado. Faena de mucho ritmo y unidad, de exquisita limpieza. Quizás la faena más redonda de Montes en esta plaza.
Acertó a combinar lo clásico y puro con lo otro . Muy bonita estampa campera al recibir y parar al toro a punta de garrocha. Un quiebro montando al caballo Maestro , en un palmo de terreno, inverosímil. Todo muy certero, atacando de frente, reuniéndose al estribo y dejando los hierros, todos sin excepción, arriba. Merecía las dos orejas, aunque sólo le dieron una. En busca de redondear su tarde, en el sexto, ya con la lluvia, no tuvo tanto eco. Montes volvió a hacer las cosas bien, sin embargo, sin suerte al matar.
Y Bohórquez, no tuvo su tarde. Demasiadas y notables desigualdades en su dos toros. Marcó bien las suertes, sin embargo, la mayoría de ellas no llegó a consumarlas. Firmó cosas sueltas de mucha importancia, como los pares a dos manos, pero en conjunto no redondeó.
La tarde no terminó con la plaza ya vacía. Faltaban noticias del caballo Patanegra . Todos a la espera de un milagro.
"impotencia" Hermoso expresó "la tremenda impotencia que se siente en esos momentos". "He intentado tirarme entre los pitones, ponerme en el camino para ver si lo podía salvar... La verdad es que es una sensación que nunca había pasado, sacar un caballo herido con ese dramatismo de la plaza; eso me va a hacer pensar mucho", declaraba. Sobre la suerte de su montura insistía: "Más que triste, estoy preocupado. Vamos a llevarlo a la facultad de veterinaria. Sus constantes son buenas, el caballo está tranquilo, no da sensación de mucho dolor, pero la cornada es muy grave. Va a estar en buenas manos, y Dios quiera que salga adelante".