SAN SEBASTIÁN. La izquierda abertzale histórica cree cuestión de "vida o muerte" reaccionar a la pérdida de pulso político que viene acusando. Para ello, aboga por responder a la dinámica ilegalizadora articulando un "amplio muro popular" que haga irreversible el reconocimiento del derecho de autodeterminación y la apertura de un "proceso democrático" en Euskal Herria. Aunque señala como principal factor de su retroceso el arrinconamiento policial y judicial al que viene siendo sometida, no pasa por alto que también juegan en su contra los cambios demográficos y sociales. Destaca entre ellos la "desideologización" de la ciudadanía, el consumismo, el cambio de comportamiento de la juventud o la oposición a ETA -detecta un creciente rechazo a la "legitimidad de la lucha armada"-.
En el marco de su ininterrumpida reflexión estratégica, la izquierda abertzale cree que la "encrucijada" actual plantea la oportunidad definitiva para la resolución del conflicto. Así queda plasmado en un documento interno titulado Línea de futuro y valoración de las elecciones en la CAV , al que ha tenido acceso este periódico.
En este texto, la izquierda aber-tzale sitúa el panorama político abierto tras las elecciones del 1 de marzo como "un punto de partida importante en el cambio de dirección" del país, ya que abre las puertas a un proceso de posicionamiento de "fuerzas favorables y contrarias a un cambio profundo" del marco vigente.
Según este documento, dos son las salidas a la encrucijada: la apertura de un nuevo "ciclo autonómico" que mantenga la "negación de Euskal Herria" y mantenga al Estado español como "sujeto decisorio" de su futuro o el impulso de un "ciclo democrático" en el que puedan debatirse y votarse en un referéndum final todos los proyectos políticos.
En un contexto en el que la izquierda abertzale se ha visto por primera vez excluida del Parlamento Vasco, en el seno de este espectro político se considera obligado afrontar una redefinición estratégica para conservar "fuerza y presencia" ante los cambios que se avecinan.
Su objetivo: contrarrestar la filosofía del "concierto político" con el Estado español en la que ven situado al PNV, partido que creen "que se está moviendo en la foto" para acercarse al PSOE y ante el que estiman necesario "cimentar" una alternativa liderada por ellos.
"La izquierda abertzale debe fortalecer su posición política y recuperar la iniciativa", expone el análisis. El documento llama a no sucumbir al desánimo y convertir la "estrategia de represión" en "roma y baldía". Constata con preocupación, sin embargo, que "el miedo se ha extendido de forma llamativa" con motivo de las últimas elecciones y su actividad en campaña se tuvo que ver "reducida a mínimos". "Nos han puesto más difícil que nunca la elaboración de la campaña, porque los costes y las condiciones no han sido moco de pavo", señala.
"despertar" y "Pisar suelo" Pese al desgaste que detecta entre sus bases, agradece "el grado de compromiso mostrado por la militancia", que considera "admirable" en la actual situación.
La necesidad de adoptar un discurso más posibilista no escapa al análisis de la izquierda abertzale, que cree perentorio "pisar suelo" para construir una "alternativa eficaz y real" y generar los instrumentos necesarios para la construcción de un Estado vasco.
Recuperar la voz y el derecho al voto será imprescindible para tener presencia en los "meses y años venideros" y centrar el debate en "parámetros de autodeterminación", estima este colectivo político, que ve necesario "despertar" a un entorno abertzale adormecido y aboga por trabajar para "intensificar la oportunidad de cambio" ante el peligro de que se "intensifique la desmovilización". Desde su punto de vista, asumir la coyuntura actual como una situación "normalizada" plantea el riesgo de que "se acelere el fraude político".
aralar La izquierda abertzale ve en el avance protagonizado por Aralar un riesgo directo para su estrategia. Sus recelos hacia esta fuerza le llevan a adjudicarle un papel secundario, "parecido a la antigua Euskadiko Ezkerra" en "la reforma política de los años 77-78".
Relativiza además los resultados de Aralar, cuyo salto cualitativo no cree que se base en la captación de votantes afines a la sensibilidad de Batasuna. Según sus cálculos, los casi 35.000 votos que sumó el 1-M respecto a las elecciones de 2005 proceden fundamentalmente de Izquierda Unida y de EA. Con todo, entiende que el ascenso del partido de Patxi Zabaleta le "exige actuar con celeridad" y "adecuar" su estrategia para no verse definitivamente desplazada por una opción que se desmarca de la violencia de ETA.