UNA duda corroe las esencias regionalistas: ¿votarán en las elecciones europeas la misma candidatura Barcina y Sanz? Mi amigo, votante tradicional, convencido e insobornable de la lista UPN-PP -se guarda una papeleta de cada elección en la cartera para que no se le olvide su obligación ideológica en la siguiente cita con las urnas-, da por hecho que sí. A su juicio, no hay lugar para la especulación política porque las cosas son como son y, por tanto, no pueden ser de otra forma. Sin embargo, la llegada de Barcina a la presidencia de UPN del dedo de la mano de Sanz ha topado con la primera piedra, diga lo que diga mi amigo. Barcina ha dejado claro que su apuesta electoral el próximo 7-J es la lista del PP, incluso el sordo de Mayor Oreja -¡qué gran pancarta aquella de A Mayor Oreja, mayor sordera ! en el tendido de sol de la Monumental de la vieja Iruña- se dio cuenta de que la referencia a los principios y valores que puso Barcina como condición de voto a sus fieles electores se refería a él mismo y ya es apuesta de principios y valores apostar por quien no ha ganado nunca aún. Quizá sólo Sanz se quiera creer que lo que dijo Barcina a los electores de UPN sin decirlo y todos entendieron, y los que no votan a UPN también, no fue lo que dijo. Por eso a la derecha navarra se le agiganta la sombra de la duda. No para votar al PP, que eso parecen tenerlo tan claro como siempre, sino por saber si Barcina y Sanz votarán la misma lista. Diga lo que diga mi amigo, quien por supuesto votará al PP porque es la única sigla de la última papeleta que guarda que se presenta ahora. Aunque lo cierto es que UPN siempre se ha manejado bien cuando más turbias bajaban sus aguas.