pamplona. El Helvetia Anaitasuna puede dar hoy (20.00 horas) ante el Cangas de Morrazo el primer paso hacia el ascenso. Y sólo hay que dar dos. En caso de ganar esta tarde, mañana al mediodía (13.00 horas) tendría que dar el segundo y definitivo ante el ganador del Pozoblanco-Reálitas Guadalajara. Dos pasitos que supondrían un salto brutal para poner la guinda a una extraordinaria campaña.
Tras una temporada en la que ha habido que luchar hasta el último minuto por la segunda plaza, el Anaita afronta esta fase de ascenso en casa como un auténtico premio. Desde el club sueñan con ver de nuevo el Pabellón lleno de aficionados al balonmano y creen que precisamente este apoyo del público puede dar al equipo el plus que necesita para decantar de su lado la fase de ascenso.
partido traicionero El primer partido de la fase se presenta como un encuentro que puede resultar traicionero. El Cangas de Morrazo, quinto clasificado, se vislumbra en principio como el rival más débil de la fase. Sin embargo, con la fase de ascenso asegurada desde la penúltima jornada, los gallegos llevan tres semanas con el ojo puesto en una promoción que han preparado a conciencia. El Cangas es un equipo fuerte en defensa, de muchos kilos, que aguanta y busca la contra. Como hombres fuertes destacan el meta Ivan Martinovic, el central esloveno Borut Oslak -máximo artillero del equipo- y el lateral izquierdo Tihomir Doder.
El Helvetia Anaitasuna llega al partido con las bajas del extremo Tizok Egozkue, y los laterales Victor Harsanyi y Javier Borragán. No obstante, Apezetxea podrá contar con los mismos jugadores que jugaron el último choque liguero ante el Puerto Sagunto. En esta última cita de la liga regular el Anaita firmó el que probablemente fue su mejor choque de la temporada, tirando, en gran medida, de jugadores menos habituales como Iosu Goñi, Juan Pablo Fernández o Ibai Meoki. Por tanto, con este precedente, las bajas no deberían ser traba para los navarros.
apoyo de la grada Según han insistido esta semana desde el Helvetia Anaitasuna confían en lograr un histórico llenazo que dé alas al equipo navarro, acostumbrado a jugar con Anaitasuna a medio gas. Los equipos rivales, por su parte, traerán a varias decenas de aficionados que les apoyen en su lucha por estar el próximo año en Asobal.
En cualquier caso, con el presumible apoyo masivo o sin él, la motivación de batirse el cobre el próximo año con los Romero, Nagy o Entrerríos ha de ser máxima. En caso de que hoy superen el primer escollo, mañana les espera el ganador del Prasa Pozoblanco-Realitas Guadalajara en un choque que puede ser histórico para los navarros.