pamplona. La imagen de la llegada de Edurne Pasaban al campo base del Kangchenjunga (8.586 metros) en la que la alpinista tolosarra, extenuada y envuelta en lágrimas abraza emocionada a todos sus compañeros de expedición, representa el final de su agónico descenso tras coronar el pasado lunes la cima del que se convirtió en su 12º ochomil . La guipuzcoana descansa desde ayer en el campamento base de la montaña nepalí, donde, tras una primera exploración, Jorge Egocheaga, médico de la expedición de Al filo de lo imposible , dictaminó que Pasaban sufre leves congelaciones en dos dedos de los pies y en uno de la mano. Su compañero Alex Txikon, que también completó ayer el descenso, llegó con congelaciones en ambos pies y en una mano.
Tras alcanzar el campo base, el próximo objetivo de la expedición se centra en que las congelaciones de ambos puedan ser tratadas cuanto antes. Por eso, y según informaba ayer la web de Radio Televisión Española , todo el equipo de Al filo de lo imposible será evacuado a primera hora de la mañana de hoy. La previsión es que un helicóptero traslade a todos los integrantes de la expedición desde el campo base hasta Katmandú, capital nepalí, desde donde la expedición iniciará el viaje de regreso a Madrid. Será entonces cuando a los lesionados se les traslade con urgencia a la Clínica MAZ de Zaragoza, centro especializado en el tratamiento de congelaciones.
desde el campo 3 El trayecto que va desde el campo 3 (ubicado a 7.200 metros de altura) hasta el campamento base lo completó ayer Edurne Pasaban en 10 horas, con ayuda de oxígeno y en compañía de Alex Txikon, dos sherpas, Ferrán Latorre y Asier Izagirre, aunque estos dos últimos se incorporaron al descenso desde el campo 2 (a 6.600 metros de altura).
La tolosarra pasó la noche del martes al miércoles en el campo 3 (a 7.200 metros), después de que tras hacer cima las fuerzas sólo le alcanzaran para llegar al campo 4 (7.800 metros). Ayer, tras recibir unas botellas de oxígeno que su compañero Oriol Riva pudo transportar hasta el campo 3 (a 7.200 metros) y su decisión de utilizarlas para acelerar su recuperación, Pasaban emprendió el retorno hacia el campo base, campamento en el que apareció Juanito Oiarzabal unas horas antes que el resto de sus compañeros para, sin apenas voz por la afonía, anunciara que Edurne llegaría algo después.
Las buenas noticias que transmitió el vitoriano se convirtieron en realidad a las 17.00 horas (según el horario local, 13.30 según el peninsular), cuando Edurne Pasaban y sus compañeros llegaron al campo base por su propio pie. Exhaustos y emocionados, pero con la posibilidad de relatar su aventura.