Editorial
El lío del Plan Renove
|
| A chistera de Zapatero deparó en el último Debate sobre el estado de la Nación una pléyade de iniciativas, caracterizadas tanto por su impacto en la opinión pública como por su aparente improvisación, entre las que por su influencia directa e inmediata en el bolsillo de los ciudadanos tuvo gran eco la ayuda a la compra de vehículos. Claro que la medida se la adjudicaba el propio Zapatero cuando tres cuartas partes de la factura se las endosaba a los fabricantes y a las comunidades autónomas sin haber negociado de forma previa y por tanto sin garantizarse ningún apoyo, generando en consecuencia gran confusión e incertidumbre sobre el alcance del anuncio, también porque algunas comunidades como Navarra ya contemplaban subvenciones por el mismo concepto. Con el paso de los días, y con la negativa de gran parte de las autonomías gobernadas por el PP, se ha acabado registrando una palmaria ruptura de la unidad de mercado en el Estado que, para mayor abundamiento en el estrambote, ha redundado en una clamorosa desigualdad entre los ciudadanos porque, en función de dónde residan, van a poder acceder a descuentos mayores. Sin olvidar el agravio comparativo en el que se incurre habida cuenta de que se orienta el consumo hacia un sector concreto y de que quienes antes de este lunes compraron un vehículo pudieron hacer compatible el Plan Renove (ayudas directas) con el Plan Vive (ventajas en la financiación), lo que ahora ya no es posible. En suma, que el ciudadano asiste atónito a una alocada carrera por ver quién da más, toda vez que los poderes públicos han parecido olvidar que no es lo mismo estimular el consumo, muy recomendable en situaciones de contracción de la demanda interna como el actual, que favorecer el consumismo, lo que no puede resultar más irresponsable. Además de las dudas que siempre genera, y más desde una perspectiva progresista, que no se ligue la subvención a la renta, es decir, que no se tengan en cuenta criterios de progresividad. Y más cuando esta ayuda por compra de vehículo tiene como evidentes destinatarios a quienes conforman las clases medias desahogadas, nunca a quienes lamentablemente viven subsidiados por carecer de ingresos o a quienes bastante tienen con afrontar la hipoteca. Así que vaya entuerto, este Plan Renove. |
|
 |
|
|