5 Introdujo seis cambios en el equipo titular y otro más de posición por la ubicación en la izquierda de Javier Flaño. La lesión de Juanfran le obligó a introducir la séptima variante. Osasuna ofreció una imagen diametralmente distinta a la dada en encuentros anteriores. Tiró con lo que hay en la plantilla, que está claro que, por variados motivos, es muy poco.
4Velasco carballo No tuvo un partido precisamente complicado porque los dos equipos se comportaron con exquisitez en casi todas las oportunidades. Como siempre, la interpretación de las tarjetas fue una de las cuestiones que se pusieron en liza. La roja directa de Sergio tiene poca defensa, mientras que alguna amonestación más para los sevillistas no se vio. Pandiani le protestó, con tibieza, un penalti por posible empujón de Konko en posiciones de remate. Con todo, sin problemas.
5 Sorprendente planteamiento de salida el del Sevilla, que dejó a hombres con capacidad para el desequilibrio en el banquillo y apostó por una posición claramente conservadora. En el segundo tiempo, intentó darle una marcha nueva al encuentro. Tuvo más dificultades y no ocultó que no hacía ascos al empate. Luis Fabiano casi la lía.
PAMPLONA. Osasuna entregó a su hinchada una imagen totalmente distinta a la de los últimos encuentros, pero esta mutación de carácter, disposición y empeño no fue suficiente para conseguir los tres puntos ante el Sevilla y, pese al buen cartel en un día como el de ayer, las posibilidades de la permanencia salen tocadas y los rojillos, una jornada más, vuelven a jugar hoy en unos cuantos campos. Osasuna se vació en pos de una victoria que hubiera acercado la permanencia, pero la altura del rival -el tercer equipo de la Liga es un grupo de futbolistas de calidad- y la falta de puntería en las ocasiones para marcar que dispusieron los hombres de Camacho evitaron el triunfo. El Sevilla, que desde el pitido inicial y todavía más con el paso de los minutos no le hizo ascos al botín del empate, estuvo a punto de ser letal en la fase final del partido y, entonces sí, haber enterrado a Osasuna en la clasificación.
El equipo de Camacho, que ofreció ayer señas de reanimación, quizás haya empezado demasiado tarde esta maniobra y, con sólo seis puntos por delante para disputarse, definitivamente entregó ayer su futuro a las coincidencias del destino, a las andanzas que sucedan esta tarde en otros estadios y a los marcadores favorables en los encuentros con equipos en apuros de por medio. Las cuentas de la permanencia se van a poder hacer hoy mismo y como los rojillos sólo pueden sumar ya ante Barcelona y Real Madrid, el panorama resulta muy complicado incluso ante equipos con vacaciones anticipadas en la Liga desde hace unas jornadas.
La imagen mejorada de los rojillos, esa actitud correcta para con una afición entregada, dejó ese perfil frustrante del que quiere y no puede, del que se debate contra los elementos y no acaba de sacar la cabeza del agua, que boquea y casi se ahoga. Todo mejor que la rendición. Osasuna, evidentemente, está tocado por una mala fortuna tenaz porque últimamente no hay plan que le aguante en el campo más de un rato. Ayer fue de nuevo una lesión la que incidió en el equipo para los veinte minutos y, al caer Juanfran lastimado, se alteró el estilo ofensivo con dos arietes específicos en el campo -Kike Sola entró en lugar del extremo lesionado- y Masoud, incorporándose a la banda derecha con el riesgo que ello suponía. En resumen, entre una cosa y otra, siete futbolistas nuevos respecto a la última alineación afrontaron el grueso del partido ante un contrincante duro.
Manolo Jiménez debía tener algún plan cuando dejó en el banquillo de entrada a sus dos dinamiteros de las bandas, Capel y Navas, y metió más músculo en la refriega. El plan de contención para detener a Osasuna se tradujo en veinte minutos de monumental atasco que, con la activación creciente del juego de los de Camacho, propició una animación de los rojillos que se fabricaron unas cuantas oportunidades consecutivas mediada la primera mitad. Las intentonas de Pandiani no encontraron puerta, pero sí un centro-chut de Javier Flaño, que se fue redirigido al larguero por la mano de Palop. Osasuna apretó hasta el final y el Sevilla, inédito en ataque, amarrados sus dos delanteros, sólo acertó a colocar un disparo a puerta. Poca cosa.
La misma determinación que en la primera mitad enseñaron los rojillos tras salir en la reanudación, y entre la falta de puntería y Palop se quedaron sin premio los remates de Flaño, Nekounam y Kike Sola. Se mantuvo Osasuna ocupando el campo sevillista y Jiménez decidió entonces oxigenar a los suyos con las apariciones de Navas y Capel. El terreno más ancho le vino bien al Sevilla, decididamente dispuesto a jugar al contragolpe y, de ese interés de los rojillos por marcar y ganar como fuera, las contras de Capel, Navas y Luis Fabiano -que en un córner había mandado al larguero de cabeza- casi matan a Osasuna. Un Osasuna ayer luchador, reanimado. Hoy, se verá el diagnóstico casi definitivo.