pamplona. Una composición universal sobre el dolor y lo que conlleva: la compasión, la rabia, la impotencia; la solidaridad entre seres humanos, o por contra, la frialdad de quien lo ve todo pero ya no siente nada, o casi nada, mediatizado y anestesiado por el bombardeo de las noticias en los telediarios, que hacen que las grandes tragedias se olviden demasiado fácil, demasiado rápido.
No para Leiro. Ese dolor, en su caso, ha sido interiorizado y luego expresado de la manera en que mejor sabe hacerlo: tallando la madera a mano. Así nacen las esculturas que exhibe desde ayer en la exposición Franja de la galería de Pamplona Moisés Pérez de Albéniz, y que el artista gallego ha concebido y creado expresamente para este espacio. La sala principal ha sido habitada por seis figuras de mujer: cinco plañideras monumentales (rondan y alguna alcanza los tres metros de altura) que, desesperadas, alzan los brazos al cielo buscando una respuesta imposible, o se ocultan el rostro con las manos, o se tiran del pelo con un rabia inevitable. Cada una vive su propio drama, y a su vez todas son una misma. Son la expresión del dolor, en toda su crudeza y, también, en toda su belleza plástica y formal. Considerablemente separada del "bosque" en el que se encuentran las plañideras (no sólo por la distancia física, sino sobre todo por la distancia emocional), otra mujer, la reportera o fotógrafa , observa a las féminas sufrientes tras el objetivo de su cámara, estática, concentrada en su misión: obtener la imagen de lo que está ocurriendo, que para ella es casi más representación que tragedia.
Y en la misma composición, un operario con su buzo naranja de trabajo recoge los escombros tras el desastre, quizá buscando un indicio de vida. No tiene rostro. "He querido representar esa parte anónima que hay en toda tragedia, la del que que colabora mediante su trabajo y la de los que sufren, que para nosotros, los que nos enteramos por los periódicos o los telediarios, también son anónimos", explicaba ayer Francisco Leiro. Concretamente, la tragedia que a él le movió para crear esta última obra fue "la que se vivió en los últimos combates en la franja de Gaza", dijo. Salvo por el atuendo de las figuras, que sí evoca la cultura, el lugar, por lo demás Franja podría ser cualquier situación humana de cualquier rincón del mundo y de cualquier época en la que un solo hombre ha experimentado el dolor de la pérdida humana.
En la misma sala en que se levantan las figuras femeninas y el operario anónimo, el escultor ha colocado tres rulas (así se llaman en Galicia a las tórtolas) de pequeño tamaño que, con sus colores desvaídos, rosa y blanco, remiten a lo celestial, frente a lo terrenal de la tragedia. "Son un exvoto, simbolizan la rendición del dolor", dice Leiro. La muerte, pero más en el sentido de salvación. "Son como almas", añade el artista, que comenzó a materializar estas esculturas en octubre del año pasado.
el terreno de la frivolidad En otra sala de la galería contigua a la principal, el escultor gallego exhibe otras tres esculturas anteriores a estas últimas. El cartero, figura que Moisés Pérez de Albéniz llevó a la pasada feria de Arco; un asomado , figura masculina de pequeño tamaño que observa tranquilamente desde un balcón, las piernas cruzadas, poniendo el punto irónico; y Barbara's barbacue , una figura femenina de un tamaño imponente que, tumbada sobre una parrilla, se fríe al sol, ante la divertida mirada del asomado . No están aquí por casualidad. Los dos en lo suyo, "ajenos a la tragedia que ocurre en la otra sala", dice Leiro, representan "el territorio de la frivolidad". El desinterés, el pasotismo con el que todos alguna vez hemos recibido una mala noticia que, como no nos afecta directamente a nosotros, no nos conmueve, no nos duele.
el proceso de trabajo Antes de ponerse manos a la obra con la madera, hay todo un trabajo previo de concepción, visualización, de plasmación de ideas en bocetos, maquetas, dibujos. La cabeza, el corazón de artista y las manos de artesano son las tres herramientas que se interrelacionan en la obra de Leiro, de la misma forma en que lo hacen sus esculturas entre sí.
Aunque ha trabajado también el granito y las fundiciones, la madera es el material en el que se siente más cómodo. "Es el mejor para lo que yo quiero hacer y expresar. El material más inmediato, un material orgánico que se presta para la policromía", dice el artista, que ha estado en contacto con este material desde siempre, ya que su abuelo paterno posee un taller para la construcción de muebles y también se dedica a la talla de madera. Para dar forma a sus obras, Leiro crea sus propios troncos, a través de la yuxtaposición de tiras de madera. Troncos vaciados, para que su peso no sea excesivo, que talla a mano. Esta vez ha priorizado la presencia de lo femenino. "En las plañideras, porque representan la idea de la madre. Pero la reportera podría haber sido reportero. Simplemente me gustaba el atuendo del personaje. Que sea masculino o femenino depende a veces de cuestiones puramente formales", dice el escultor. Una vez talladas sus figuras, les aplica color a través de, "como suele decirse, técnica mixta. Con tintes, óleos, barnices...", explica.
el artista Francisco Leiro (Cambados, Pontevedra, 1957) pertenece, junto a Txomin Badiola, Txuspo Poyo o Pello Irazu, a esa generación de artistas que a finales de los 80 y principios de los 90 se instalaron en Nueva York a trabajar. Estudió en Santiago de Compostela en la Escuela de Artes y Oficios. En 1975, siendo aún estudiante, realizó su primera exposición individual. Luego se trasladó a Madrid, donde estudió en la Escuela de Bellas Artes. Actualmente se mueve a caballo entre Nueva York, Madrid -trabaja con la galería Marlborough en estas dos ciudades- y Cambados. Esta es su segunda exposición en Pamplona (la primera también de la mano de Pérez de Albéniz en su anterior sala, Lekune).
La próxima muestra individual de Francisco Leiro será a finales de 2010 en la ciudad de los rascacielos. Pero todavía no ha empezado a trabajar en ella. "Me he quedado en blanco después de esta exposición, necesito un tiempo para volver a crear", decía ayer.