pamplona. La adicción al juego continúa siendo un problema latente en nuestra sociedad, y la Asociación de Ludópatas de Navarra Aralar aprovechó ayer la inauguración de su nueva sede para explicar que, en los últimos 13 años, más de 500 navarros se han sometido a diversos tratamientos para superar esta enfermedad. Una patología que muchas personas "continúan viviendo en silencio" y que ya presenta nuevas formas de adicción: como los casinos virtuales y los concursos televisivos de llamadas telefónicas; dos actividades a las que se encuentran enganchados principalmente adolescentes y jóvenes con cuadros "muy graves en algunos casos".
Atendiendo a la temática de las actividades, el 55% de los ludópatas de la Comunidad Foral son adictos tanto a las conocidas máquinas tragaperras como a otros juegos de azar: bingo, apuestas por Internet, mesas virtuales, lotería... mientras que un 36% sólo muestra dependencia a máquinas tragaperras, y un 3% al bingo, actividad que se ha reducido "sensiblemente" estos últimos años.
Durante la presentación del nuevo local, ubicado en el nº10 de la calle Alfonso el Batallador (Iturrama), la psicóloga María Llanos Pardo explicó que, además de los 500 navarros que han seguido procesos de cura desde la creación de Aralar (en 1996), "el computo total de personas atendidas por la asociación es mucho mayor, pues también se presta apoyo a familiares y amigos" para que sepan afrontar una patología tan compleja como la ludopatía.
En cuanto el perfil básico de las personas que buscan ayuda, bien por voluntad propia o animados desde el departamento de Asuntos Sociales, Llanos Pardo aclaró que "se trata de hombres de entre 20 y 40 años de edad, procedentes de Pamplona y su Comarca, mayoritariamente casados y con trabajo fijo", si bien aclaró que esta última característica se ha visto alterada por la crisis. "Varios pacientes ya se encuentran en paro, lo que supone un fuerte inconveniente añadido", resaltó.
sede por y para los socios Regresando al acto inaugural de las instalaciones, la psicóloga explicó que el desarrollo de esta nueva sede ha sido posible gracias a la colaboración de Cáritas, el servicio de Patrimonio del Gobierno foral y, sobre todo, al "trabajo impagable de los socios, quienes con su esfuerzo han conseguido hacer de un espacio abandonado, un nuevo local para la asociación más amplio, accesible y acogedor". Y es que cambia la ubicación, pero no su finalidad: lograr la recuperación integral de los navarros con problemas de adicción al juego.