LAS cuatro son navarras, a las cuatro les apasiona el baloncesto y las cuatro van con UNB Obenasa a jugar la fase de ascenso a Badajoz. Tras la desaparición del CBN en 2002, ningún equipo foral había vuelto a tener la oportunidad de competir en Liga Femenina 1. Edurne Ortega, Ana Idoate, Raquel Herrera y Andre Ortega pueden hacer que se repita.
Tanto Edurne como Andrea Ortega (Otti para toda la grada de Arrosadía) ya habían jugado en otros equipos en esta categoría, pero para Idoate y Herrera era la primera vez. "Estoy muy contenta -explica Raquel-. El año pasado, Ana y yo tuvimos la oportunidad de jugar en Liga Femenina 2 aunque el objetivo era distinto. En esta temporada, desde el principio nos propusimos subir y es una alegría muy grande poder disputar la fase".
LA TEMPORADA
Una mirada atrás
Las de Rupérez han realizado una temporada inmejorable. Con tan sólo tres derrotas y con el segundo puesto asegurado varias jornadas antes del final de la competición, el panorama para los play off se presenta muy halagüeño. Además, como señala Otti, "el equipo está muy motivado y tiene muchas ganas de ir a Badajoz y de ascender". ¿La clave de esta situación? El propio equipo. "Todas nos llevamos muy bien y eso que muchas no nos conocíamos", afirma la escolta de Zizur.
Las benjaminas también participan del buen ambiente de grupo. "No nos podemos quejar de las mayores; nos tratan muy bien y nos han ayudado mucho. Se nota la experiencia que tienen aunque a veces nos han hecho alguna perrería", bromea Idoate.
Desde el punto de vista deportivo, como explica Edurne, su principal baza es la intensidad con la que salen a jugar cada partido: "Somos, ante todo, muy guerreras aunque también metemos muchos puntos. Creo que sabemos compensar bien los aspectos defensivos y ofensivos dependiendo del rival que tengamos delante", explica Ortega.
Para Ana, otro fuerte de UNB Obenasa son las jugadoras: "Tenemos una plantilla muy completa en todos los puestos. Hemos sufrido bajas importantes como las de Orinta y McKay, pero las hemos sabido suplir con jugadoras como Kristina".
LA FASE DE ASCENSO
Puesta a punto
Desde que consiguieron clasificarse, las de Rupérez han estado preparándose para la fase probando nuevas jugadas en cada partido y entrenamiento. Pero de momento, parece que los nervios están controlados. Como dice Edurne, "queremos ir tranquilas. Sabemos que en Badajoz nos jugamos todo así que vamos a tratar de disfrutar".
Esta semana, las navarras se verán las caras con dos equipos contra los que nunca se han enfrentado, el Arranz Jopisa Burgos y el Universitario de Ferrol. En medio de estos dos encuentros, un viejo conocido se cruzará en su camino, el Hochland Viladecans, al que ya vencieron en la Liga regular. Las cuatro jugadoras de la cantera coinciden en que el Burgos es el rival más duro de los tres pero, como señala Otti, "no va haber encuentro fácil y tendremos que jugar lo mejor posible". "Te juegas todo a un solo partido y puede pasar de todo", apostilla Idoate.
Si UNB Obenasa consigue pasar esta liguilla, se jugará el ascenso el próximo domingo en un solo partido. Para esta final, Edurne y Raquel tienen claro con quién les gustaría disputarla. "Me encantaría jugar contra el Argón Uni Girona porque hemos perdido contra ellas dos veces en la Liga regular. Pero, por otro lado, también es el equipo que más miedo nos da", señala la alero navarra.
FUERA DE LA CANCHA
Compaginar estudios y trabajo
Vivir del baloncesto femenino a partir de los 30 años es muy complicado. Las cuatro lo saben y por ello, aparte de sus compromisos deportivos, estudian o trabajan. Así por ejemplo, las benjaminas están todavía en la universidad. Ana Idoate estudia Farmacia en la Universidad de Navarra mientras que Raquel Herrera hace lo propio con LADE en la UPNA. Para la base navarra es complicado compaginar los estudios con el baloncesto: "Entreno primero por la mañana, voy a la universidad y vuelvo a los entrenamientos de la tarde. Pero estoy contenta porque es lo que me gusta". Por su parte, Otti, tras diplomarse en Magisterio con la especialidad de Educación Física, se centra ahora en sus estudios de INEF en la Universidad de León. Asimismo, Edurne trabaja como administrativa en una empresa local. "Salgo todos los días a las cinco y media o seis y vengo directamente a entrenar. Resulta un poco duro porque llego muy cansada a casa, pero es que es lo que me gusta", confiesa Ortega.
NAVARRA
El baloncesto femenino, a examen
Desde el CBN y con la salvedad de la UPNAen 2004/2005, ningún equipo había vuelto poner a Pamplona en el mapa del baloncesto femenino. Sin embargo, en Navarra existen decenas de clubes. Entonces, ¿cuál es el problema?
"He jugado siempre en Ardoi y, con el paso del tiempo, veo que se está creando una mayor escuela. Cada vez se dan más licencias y la gente se anima. Así, por ejemplo, el club nos organiza visitas a colegios para que hablemos con los niños, estemos con ellos, nos conozcan y después vengan a Arrosadía a animarnos", dice Otti.
Edurne va un poco más allá y afirma que se podría haber hecho más por el baloncesto femenino: "Creo que no se ha explotado lo suficiente porque sí que hay navarras con calidad ". Raquel Herrera piensa que quizás el problema resida en que hay demasiados equipos. "Si nos uniéramos, como nos ha sucedido a nosotras cuatro en UNB, creo que saldrían mejores equipos", afirma la pamplonesa.
Eso sí, todas están muy contentas y agradecidas con el trabajo que ha hecho UNB Obenasa. Cada semana, el pabellón de Arrosadía se llena con un público muy fiel que llega a las 700 personas. "Es un subidón porque en otros sitios casi no va gente y, aquí, en cambio, todo el mundo es muy entregado. Creo que el club está haciendo un magnífico trabajo", cuenta Idoate. Edurne tampoco tiene palabras para expresarse: "Para mí es inexplicable esa sensación de que te aplaudan cuando metes un triple en un partido en Pamplona. Todo el mundo te conoce y eso es muy bonito". Raquel coincide con sus compañeras y cree que el factor de casa es fundamental. "Al ser de aquí y la más pequeña, noto cómo la grada me anima y estoy muy agradecida. La verdad es que no esperaba que viniese tanta gente", explica la pívot entre risas.
Pase lo que pase en Badajoz, lo que está claro es que el baloncesto navarro femenino está en forma y tiene mucho que decir.