madrid. La decisión del Comité Olímpico Italiano (CONI) de sancionar a Alejandro Valverde con dos años sin participar en carrera alguna que se celebre en suelo transalpino, no sólo descarga sobre el campeón de España toda la ira de la Operación Puerto , sino que le impedirá afrontar su gran objetivo del año: el Tour de Francia.
El primer efecto de la medida del CONI no se ha hecho esperar, y además es el más grave posible. El Tour no admitirá a Alejandro Valverde en la salida de Mónaco. "Si está suspendido en territorio italiano no puede estar en el Tour de Francia. La carrera pasa por Italia, hay 120 kilómetros en ese país. Veo mal que pueda estar en la salida del Tour", aseguró Christian Prudhomme, director de la prueba francesa.
La mayor operación antidopaje de la historia del ciclismo no ha terminado después de tres años golpeando el prestigio de este deporte y empujando a muchos ciclistas hacia el paro, algunos anónimos, otros estelares, como el alemán Jan Ullrich, ya retirado, o el italiano Ivan Basso, compitiendo ahora en el Giro después de dos años de sanción por su implicación en la redada que llevó a cabo la Guardia Civil española en febrero de 2006.
Ahora la estrella sacudida por el dopaje es Valverde, atrapado por las garras de un organismo, el CONI, ajeno a la Justicia española, al que, según los representantes legales del ciclista, no le compete el asunto.
El Tribunal sancionador se reunió ayer en Roma, sin la presencia de Valverde, para dar un veredicto sobre las investigaciones del fiscal antidopaje del CONI, Ettore Torri, la bestia negra del murciano, quien en febrero adelantó la sentencia al asegurar que la misteriosa bolsa de sangre de la redada policial cifrada con el número 18 y con señales de consumo de EPO pertenecía a Valverde.
El líder del Caisse d'Epargne, de 29 años, siempre defendió su inocencia y denunció la intervención del CONI como "órgano incompetente" para juzgar un asunto originado en España. Sus lamentos, en principio, no le han servido para nada.
Aunque las pruebas que se disputan en Italia no son la base del calendario de Valverde, el problema puede venir por el paso del Tour por Italia en la 16ª etapa.
El Caisse d'Epargne salió en defensa de su corredor explicando que la decisión del CONI es "injusta, obsoleta y realizada por un organismo incompetente, después de realizar un procedimiento lleno de irregularidades". El recurso de los representantes legales del ciclista ante el TAS no se hizo esperar, con la esperanza de que anule la sanción.
De nada sirvieron las advertencias contra Ettore Torri para que no utilizara las pruebas (bolsas de sangre) que le negó el Tribunal Superior de Justicia de Madrid. Las amenazas, convertidas en sanción, llegaron de Italia, del mismo lugar de donde salió el dedo acusador y sancionador de uno de sus ídolos: Ivan Basso.
La batalla, una más, acaba de empezar para Valverde. La UCI deberá pronunciarse una vez conozca los motivos de la sanción. El dopaje sigue ganando batallas, a veces con las estrellas como protagonistas.