l LAMADO a hacer historia, Patxi López quería dejar su impronta personal y huella política desde el primer latido de su mandato y no naufragó en el intento. Más bien al contrario, cumplió con nota sus expectativas de cambiar la fórmula y el protocolo de la toma de posesión, en lo que pretende simbolizar el cambio que, de la mano del PP, propugnan para la CAV.
El nuevo lehendakari hizo las cosas a su gusto y capricho. Guardó en el cajón de la laicidad la fórmula original y tradicional del juramento, el crucifijo de bronce -utilizada durante siglos en las juras de los cargos del Señorío de Vizcaya- la Biblia -uno de los 252 ejemplares de la primera edición que se público íntegra en euskera en 1865- y la sustituyó por un ejemplar del Estatuto de Gernika fabricado para la ocasión, cuya portada está realizada en chapa de acero troquelada y fresada y cuyo lomo con la costura vista recuerda la posibilidad de transformación y cambio.
El lehendakari también quiso dejar su marca en lo plástico y lo escenográfico y para ello tiró del trazo fino y del buen gusto de José Ibarrola. El aurresku de honor posterior a la promesa bajo el árbol de Gernika presentó novedades tanto en la indumentaria del dantzari (sin la habitual faja), como en el instrumento empleado para sonorizarla (fue interpretada con un oboe en lugar del txistu). Previamente, tras la primera promesa del cargo realizada en el interior de la Casa de Juntas, un cuarteto interpretó a capella el Agur Jaunak .
No sólo en lo formal y lo simbólico-religioso introdujo variaciones respecto de las tomas de posesión del cargo de sus predecesores. También realizó cambios en el orden del protocolo, ya que primero hizo su promesa en las Juntas Generales y después hizo lo propio bajo el Árbol de Gernika. Además, después de este ritual renunció a pronunciar discurso alguno como era habitual hasta ahora. "No es tiempo de discursos, que tienen otro tiempo y otro lugar", afirmó.
'primera dama' Fue un día de gestos y simbolismos. Unos prosaicos, otros con grandes cargas de profundidad. Muchos de ellos envueltos en celofán musical para hacer más liviana la ceremonia. También hubo espacio para la poesía. López terminó la toma de posesión leyendo partes del poema Nada dos veces , de la polaca Wislawa Szymborska, premio Nobel de Literatura en 1996, y del verso Maiatza escrito en euskera por Kirmen Uribe. Fue un momento muy sentido y apreciado por la clase política allí representada, así como por los miembros del estamento judicial presentes, Fernando Ruiz Piñeiro y María Ángeles Montes, los jefes de la Guardia Civil y la Policía Española en la CAV, Miguel Castro y Enrique Pamiés, el ex rector de la UPV Manu Montero... La lista de invitados fue tan extensa que el recinto de la Casa de Juntas de Gernika se quedó pequeño.
La histórica jornada de ayer dejó la certificación de otra novedad para la vida política de la CAV. Begoña Gil, la mujer de de López, ejerció como primera dama. Esta figura no está reconocida institucionalmente en la CAV, pero ambos sellaron la propuesta con un almibarado beso a la sombra del Árbol de Gernika.