pamplona. Un café y tortilla de patatas. Patxi López inició su primer día como lehendakari como siempre, con su desayuno habitual. Luego, primera parada en la radio para conceder su primera entrevista como jefe del Ejecutivo vasco. Y allí, horas antes de que ETA intentara ocupar algún espacio en la escena pública, López insistió en el que, aseguró en su discurso de investidura, será su "primer empeño", poner el fin al terrorismo. "La paz será objetivo fundamental, yo no concibo, si tengo que arriesgar, no hacerlo", aseguró al ser preguntado sobre eventuales futuras oportunidades de abrir un nuevo proceso de paz, sobre lo que apuntó que confía asistir al final de ETA en esta legislatura. Las declaraciones del lehendakari devuelven a la actualidad las declaraciones que hace ya unas semanas hizo el presidente del PSE-EE, Jesús Eguiguren, afirmando que "en un par de años se verá el inicio de la paz en Euskadi".
El propio Eguiguren y diversos dirigentes del socialismo vasco matizaron después que esa expresión fue "una forma de hablar", enmarcada en el "cambio" que López quiere imprimir al Gobierno Vasco apostando decididamente por la deslegitimación social del terrorismo. Pero la cuestión sirvió en su momento de banderín de enganche para las críticas de los jeltzales -Iñigo Urkullu, líder del PNV, abundó ayer sobre ello-, que ven en ese horizonte la curiosa coincidencia con las elecciones municipales y forales. A esa acusación permanente de la bancada jeltzale sobre la supuesta utilización "perversa" de la Ley de Partidos para allanarse el acceso a Ajuria Enea, López replicó insistiendo en que el hecho de que el "abertzalismo radical" no concurra a las elecciones "es un principio absolutamente democrático" pues, añadió, "en democracia no pueden presentarse a las elecciones ni estar en las instituciones aquéllos que utilizan las ideas como pretexto para avalar el terrorismo contra el que piensa diferente".
DÍA DE REUNIONES López tomará posesión de su cargo hoy por la mañana en la Casa de Juntas de Gernika y será ya el sábado cuando lo hagan sus consejeros. Ayer, antes de todos estos trámites, mantuvo un encuentro privado en Ajuria Enea con el ya ex lehendakari, Juan José Ibarretxe, para preparar el relevo. Una reunión tan discreta como la que el hombre fuerte del Gabinete López y próximo consejero de Interior, Rodolfo Ares, con su predecesor en esta cartera, Javier Balza, celebraron ayer al mediodía. En la agenda del lehendakari hay otra cita aún por concretar, la reunión pendiente con Zapatero, con quien ya charló tras el Pleno de investidura.
La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, explicó ayer que el jefe del Ejecutivo recibirá primero a los nuevos presidentes de Galicia y Andalucía y, en próximas semanas, a López. En el orden del día de ese encuentro figura, en los primeros lugares, la transferencia de las políticas activas de empleo, que promete ser el primer gran punto de enfrentamiento con el PNV.
ALIANZA PP-PNV El lehendakari, en cualquier caso, no dejó pasar ayer la oportunidad ante los micrófonos de la Cadena Ser para criticar la "alianza" de jeltzales y populares "para atacar" al Gobierno de Zapatero por, subrayó, su decisión de "arriesgar" en el fallido proceso de paz y por el "cambio en el País Vasco". Pese a todo, López insistió en esa mano tendida que por dos veces durante el Pleno de investidura mostró a la bancada del PNV, convencido de que "pasará" el rechazo de los partidos de la oposición a llegar a acuerdos y se abrirá "un nuevo tiempo para el entendimiento".
No obstante, y mientras las relaciones con la oposición amainan, es el giro a la política antiterrorista el eje de buena parte del discurso del nuevo jefe del Ejecutivo vasco, que promete que "ahora va a haber un Gobierno absolutamente beligerante contra el terrorismo", desde la acción policial y la deslegitimación de la violencia a todos los niveles. >D.N.