vitoria. "Es una nueva etapa que hunde sus raíces en el pasado que hemos compartido". El nuevo lehendakari, Patxi López, desgranó ayer de forma somera sus intenciones al frente del Gobierno Vasco con medidas avanzadas, en su amplia mayoría, durante la campaña electoral, pero con un claro llamamiento a la colaboración con el PNV; una entente que permitiría al líder socialista desligarse de la dependencia popular que ayer le llevó a ser designado.
La "mano tendida" que López mostró con la mirada puesta en el escaño ocupado por Juan José Ibarretxe fijó la posición que los socialistas pretenden potenciar en su llegada a Ajuria Enea, una propuesta que el secretario general del PSE acompañó de elogios a su antecesor "por el trabajo y el esfuerzo dedicado a este país". Ni las críticas que el dirigente del PNV le dirigió durante su intervención agriaron en demasía el tono cordial de López, quien sin superar un discurso tibio afeó a Ibarretxe por enmarcar los objetivos del nuevo Gobierno en el afán por destruir. En su respuesta vespertina, el líder del PSE defendió a su partido con el recuerdo de los socialistas asesinados que "construyeron este país".
Al margen de este cara a cara, López extendió sus agradecimientos a los votos populares que le han convertido en el primer lehendakari no nacionalista -un mensaje acogido con gran satisfacción por el PP-, aunque recalcó que gobernará "para todos" y con el objetivo de evitar el "frentismo".
Ante unas gradas con numerosos dirigentes socialistas, López abrió el maratoniano Pleno de investidura de ayer con la lección aprendida. Hizo buena la máxima de "programa, programa, programa", y a lo largo de un discurso conciliador y optimista que desarrolló durante una hora y veinte minutos, recorrió las medidas defendidas durante el periplo preelectoral, pero sin anticipar promesas concretas que puedan pasarle factura con el paso de los meses. Pocas, muy pocas novedades introdujo en una intervención con tres ejes fundamentales: la implantación de medidas para paliar la crisis, la lucha contra el terrorismo y la búsqueda de un escenario de convivencia "plural" de la sociedad vasca.
El reducido endeudamiento que heredará de la Administración nacionalista -0,9% del PIB vasco- permitirá al incipiente Ejecutivo centrar en esta herramienta sus aspiraciones para solventar los mayores problemas originados por la severa recesión económica. Los socialistas recurrirán a 3.000 millones de euros para desarrollar medidas anticrisis, una cantidad que destinarán principalmente a la inversión. De forma paralela, la intención de López es promover un programa que frene la destrucción de empleo y los EREs, cada día más numerosos en las empresas vascas.
En esta misión, el lehendakari aboga por alcanzar un acuerdo con los empresarios y los sindicatos a través de la Mesa de Diálogo Social anunciada durante la campaña electoral. Al recordar esta iniciativa desde la tribuna de oradores, el líder socialista emplazó a las centrales abertzales a reconsiderar la huelga general convocada para el día 21 con el fin de "que den una oportunidad al diálogo social en este país".
En este sentido, explicitó su "profundo respeto al derecho a la huelga", pero matizó que sólo debe ejercerse cuando "se agotan los márgenes de diálogo y negociación. Cosa que es obvio que no ha sucedido en este caso".
todos contra eta En la cabecera de su declaración de intenciones, el "primer empeño" del nuevo jefe del Ejecutivo autonómico será acabar con el terrorismo, para lo que buscará el impulso común con el Gobierno español y las fuerzas representadas en el Parlamento Vasco. En su petición de apoyos, López recordó que su Gabinete nace con la amenaza explícita de ETA -según se desprende del último comunicado de la banda armada-, ante lo que pidió la solidaridad de la sociedad vasca para que "no tolere que su gobierno legítimo sea chantajeado por una organización terrorista".
El trabajo contra ETA se desarrollará de forma paralela a iniciativas encaminadas a respaldar a sus víctimas, un camino iniciado durante la última legislatura que López pretende poner en valor para impulsar esos "atisbos de piedad que retornan lentamente a los corazones de los vascos".
Como base para reforzar la convivencia, el nuevo Gobierno "revitalizará" el Estatuto de Autonomía "desarrollando en su vertiente interna todas aquellas competencias asumidas que hemos sido incapaces de desarrollar", apuntó López, quien pretende que este intento desemboque en la aprobación de las leyes Municipal y de Vivienda. También en relación con la situación estatutaria, el lehendakari anunció la conocida negociación con Madrid para propiciar el traslado de las competencias pendientes, entre las que figura como primer objetivo la relativa a las políticas activas de empleo.
En el ámbito de la política linguística, uno de los aspectos más criticados por los nacionalistas, López dibujo un escenario de "respeto" que estará encabezado por la ampliación de las funciones del Consejo Asesor del Euskera. Completó su intervención con otras pinceladas de sus pretensiones gubernamentales como la apertura de un centro colaborador de la OMS o la elaboración de una Ley contra el Cambio Climático.