Editorial
La epidemia global
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| TRANSCURRIDA una semana desde que se diera la voz de alarma sobre el brote de gripe porcina en México, el planeta asiste al desarrollo de una epidemia global. Los casos afloran por distintas esquinas del planeta, desde América hasta Asia (África, como siempre, queda en sombra). Los diferentes niveles de alerta decretados por la Organización Mundial de la Salud intentan tener bajo control cualquier nuevo caso, por muy distante que esté geográficamente. De estos días cabe destacar la agilidad con la que han reaccionado las autoridades sanitarias para localizar focos, tener bajo control a los posibles infectados y aplicar medidas profilácticas. Incluso se ha podido conocer que el departamento de Salud del Gobierno foral dispone de un plan de contingencia que recoge una larga serie de medidas que, según el documento, permitirían atender, en caso de contagio masivo, a más de 120.000 navarros, el 20% de la población. Con todo este despliegue preventivo, no pasa desapercibido que la difusión global de las noticias, su carácter inmediato, genera también un estado de alarma general. La ciudadanía es especialmente sensible a los temas que pueden poner en riesgo su salud y reacciona de manera uniforme. De tal manera que la imagen de ciudadanos con mascarillas se repite en México DF y en Caparroso, vivan los unos en un entorno amenazado por el virus o los otros estén en tratamiento preventivo. No se trata de cuestionar si las decisiones aplicadas acentúan el nerviosismo de la población; las medidas son las que son y con los asuntos de salud no se juega. Sin embargo, en lo concerniente a esta rebautizada nueva gripe, quizá el eco de los medios, en su afán por difundir el máximo de información, contribuye a extender la inquietud entre la población. Ya que si los sistemas de salud se enfrentan a un nuevo enemigo -ante cuya mutación puedan llegar a quedar desarmados-, no es menos cierto que la gripe clásica, la que conocemos y padecemos de manera estacional, causa cada año miles de muertos sin que tenga más espacio en los medios que los anuncios de las campañas de vacunación. Posiblemente, los efectos de esta nueva gripe serán contrarrestados en poco tiempo. Pero, sea cual sea el virus causante, habrá que ir aprendiendo a vivir con nuevas formas de epidemia global. |
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