pamplona. Navarra ha permanecido hasta ahora a salvo de la gripe porcina, pero el departamento de Salud no descarta que este escenario pueda cambiar. Frente a esta amenaza, la Comunidad Foral cuenta con un plan de contingencia que contempla el posible contagio de hasta 121.240 navarros, el 20% de la población. El Centro Europeo de Enfermedades (ECDC) cifra, sin embargo, en el 40% el porcentaje de población que sufrirá la enfermedad, aunque en grado leve en la mayoría de los casos.
El programa regula desde los recursos que se habilitarían en los hospitales hasta los protocolos de visitas a domicilio. Pero no se limita a los aspectos sanitarios, también incluye normas para el funcionamiento de empresas estratégicas, como las energéticas, o la actuación de los cuerpos de seguridad.
El objetivo es estar preparados por si el virus muta y provoca una afectación masiva entre la población navarra, una posibilidad lejana pero no inexistente según los datos que manejan los expertos a día de hoy.
El plan de contingencia se diseñó a raíz del estallido de la gripe aviar, que alcanzó su momento crítico en 2005. Fue elaborado por un Comité Ejecutivo creado por el Gobierno foral y aprobado por unanimidad en enero de 2006. La iniciativa respondía a una petición del Ministerio de Sanidad, que solicitó a las autonomías planes específicos en función de sus características propias.
De entrada se crearía un comité interdepartamental con el objetivo de que todos los colectivos implicados en la atención a la población tengan sus protocolos de actuación. El del departamento de Salud actualiza el diseñado para prevenir la epidemia de neumonía asiática (SARS), detectada a finales de 2002, y que fue revisado posteriormente con motivo de la gripe aviar, hace cuatro años.
Desde el Instituto de Salud Pública se recuerdan anteriores pandemias de gripe. "La experiencia es que el siglo pasado hubo tres: la de 1918, 1957 y 1968. La primera fue la que tuvo una elevada mortalidad, pero hay que considerar que los países más avanzados en esas fechas, en un mundo sin antibióticos, podrían considerarse subdesarrollados ahora", señala el jefe de Epidemiología, Aurelio Barricarte. "La del 57 alcanzó rápidamente a todos los países y enfermaron muchas personas, pero no tuvo una elevada letalidad. La del 68 fue prácticamente una onda epidémica un poco más elevada", dice.
atención médica Con estos antecedentes y ante la actual amenaza de pandemia, todos los gobiernos han preparado planes de contingencia. En el suyo, Navarra tiene prevista la asistencia a los enfermos, el funcionamiento normal de la sociedad, medidas de prevención mediante vacunas y tratamiento antiviral, y medidas no farmacológicas, como suspender las clases, puesto que los centros escolares son auténticos focos de transmisión.
La asistencia médica se centrará en la atención primaria, donde habrá dos circuitos para los pacientes, uno para enfermos de gripe, al que acudirá la mayor parte de la población afectada por el virus, y otro para el resto. Lo habitual es que los enfermos sean tratado en sus domicilios con fármacos y medidas de aislamiento. A los hospitales sólo se derivarán los casos verdaderamente graves para evitar su colapso. Los centros hospitalarios tienen su propios planes de contingencia, también con dos circuitos de atención, elaborados con la premisa de que habrá enfermos entre los profesionales sanitarios. Además, paralizarán los actos médicos programados y sólo atenderán las urgencias, puesto que el objetivo principal será tratar los casos de gripe y sus complicaciones. "La población seguirá teniendo enfermedades graves, infartos, por ejemplo, que tendrán su canalización en los hospitales, pero con circuitos separados", aclara Barricarte.
Los hospitales navarros ya han calculado el porcentaje de camas y respiradores que se destinarán a afectados por la epidemia, además, crearán camas de UCI con los equipos de salas de reanimación. "Las epidemias avanzan progresivamente, hasta alcanzar el pico y volver a bajar. Hay que adaptarse a cada momento", apunta el jefe de Epidemiología.
En cuanto a los antivirales, el orden de administración está perfectamente previsto: en el primer escalón, personas de grupos de riesgo, sanitarios y personal esencial para la comunidad; en el segundo, el resto. La reserva de Tamiflu en Navarra es de 128.000 dosis, suficiente para tratar al 20% de la población. Los fármacos están custodiados por Salud Pública en un lugar secreto.