pamplona. Aunque se intente esquivar, la crisis acecha en cualquier lado y acaba extendiéndose como una gran mancha de petróleo en el mar. Así, en forma de residuo de un gran vertido causado por otros con los tanques repletos, ha llegado la problemática económica al mundo de la cultura, uno de los menos, sino el que menos, apoyados por los planes anticrisis de las diferentes instituciones. En Navarra ya tenemos varios ejemplos de entre los que destaca, sin duda, el de Palacio de Congresos y Auditorio de Navarra, Baluarte, que ha decidido suspender su programación de verano por falta de presupuesto. Y es que, el Gobierno de Navarra ha reducido en 100.000 euros su aportación anual a este espacio, que, según explicó el consejero de Cultura y Turismo, Juan Ramón Corpas, al inicio de la legislatura, debía reforzarse, precisamente, con un ciclo estival potente.
La apuesta de Corpas, defendida durante su primera comparecencia de esta legislatura, el 27 de septiembre de 2007, ha durado exactamente un año, ya que el programa de verano se reforzó sólo en 2008, doblando el número de espectáculos y representaciones respecto a años anteriores. "La Fundación va a incrementar gradualmente la programación de verano, con más espectáculos ligeros de música amplificada y teatro", decía Corpas, que indicaba, asimismo, la distribución por fechas de estos montajes: "Se repartirán uniformemente a lo largo del período comprendido desde el final de las fiestas de San Fermín hasta mediados de septiembre". Ése era el plan, pero no ha durado mucho, ya que los recortes presupuestarios ejecutados por el Gobierno de Navarra para este curso han afectado considerablemente al departamento de Cultura, que, en el caso del auditorio, bajó de 1 millón a 900.000 euros su aportación anual. En este punto, hay que recordar que el presupuesto habitual de este espacio es de 3 millones de euros, 1 procedente de los patronos de la Fundación Baluarte, otro de los ingresos por taquilla y otro del Ejecutivo, que el año pasado incrementó la subvención hasta 1,2 millones con la intención prioritaria de reforzar el verano y éste la ha bajado a 900.000 euros; de ahí que desde el espacio escénico se haya optado por mantener la calidad de la programación del curso oficial, de febrero a mayo y de octubre a enero, en lugar de distribuir el dinero entre todos los meses y traer propuestas más baratas.
A la anulación del calendario estival, que arrancó en 2005, se añade el hecho de que durante el primer trimestre de este año se ha producido un ligero descenso en la ocupación media de público, pasando del 88 al 84%, por lo que de momento la situación no resulta preocupante para los responsables del auditorio, que, en cambio, sí ven con más inquietud la falta de peticiones de promotores privados para alquilar la sala principal.
otros escenarios Por su parte, el Teatro Gayarre no está notando de momento los efectos de la crisis, quizá porque, como dice su directora, Ana Zabalegui, "no tenemos abonos cerrados y nuestra venta de entradas está muy ligada al deseo de asistir a un espectáculo concreto". En este sentido, la ocupación de enero a abril ha ido "muy bien", aunque reconoce que el Festival Otras miradas, otras escenas "se está vendiendo mal". "Suele ser habitual, por eso otros años hemos introducido alguna propuesta más complaciente, pero este año hemos decidido apostar decididamente por la creación", de ahí, insiste Zabalegui, que la respuesta haya sido más tímida. Para intentar paliar esta situación, el teatro pamplonés, que sí realizará programación estival, ha ofrecido a los 800 Amigos del Gayarre un descuento del 50% en las entradas para este ciclo. Además, mantiene las ofertas y los descuentos de última hora para los 1.500 poseedores de la tarjeta Gayarre Joven, y ya prepara la próxima temporada, de octubre a diciembre, con una programación "excelente" que "se venderá sin problemas", apunta la directora.
En su caso, el Auditorio Barañáin suma a su propia situación crítica, con una aportación municipal que ha bajado de 447.000 a 250.000 euros y una subvención aprobada de 80.000 euros por parte del Gobierno foral, una coyuntura que de ninguna manera apoya a la cultura, tal y como destaca su programador, Fernando Sáenz de Ugarte. "La crisis agudiza la otra crisis", dice, y se refiere a la tremenda "falta de planificación cultural a nivel municipal y autonómico" que padece Navarra, en la que mientras los creadores y los gestores intentan seguir adelante, "la Administración es la única que no arrima el hombro" y, "la cultura se lleva la peor parte".