pamplona. Una lavadora con ropa blanca y roja, una bota de vino, un colage a base de piezas de Lego, un chupinazo que simula la técnica del óleo... El jurado calificador eligió ayer los ocho carteles finalistas de San Fermín, entre los que, desde hoy y hasta el próximo 10 de mayo, los pamploneses podrán elegir, por votación popular, la imagen de las fiestas de 2009. Entre los carteles seleccionados vuelven a repetirse los colores blanco, rojo y negro, aunque destaca la variedad de técnicas y el uso de conceptos para simbolizar la fiesta, alguno muy original.
En rueda de prensa, la concejala delegada de Cultura, Paz Prieto, explicó que este año se ha ampliado la preselección a 8 obras, frente a las 5 del año pasado, para dar mayor opción a los ciudadanos, y destacó la variedad de los finalistas "para que todos los pamploneses vean su gusto reflejado". No obstante, Prieto señaló que tras el cambio en el sistema de votación, y más aún después de la obra elegida el año pasado, de carácter muy clásico, este año "se han presentado muchos carteles muy parecidos, y también clásicos".
La selección de los 8 carteles forma parte de los más de 90 trabajos que conformarán la exposición, y fue realizada ayer por un jurado calificador integrado por los concejales Paz Prieto y Fermín Alonso (UPN); Rosana Navarro (NaBai) y Javier Torrens (PSN); la directora del área de Cultura, Teresa Lasheras, y la técnica Beatriz Iribarren. Además, se contó con la presencia de los diseñadores Pepe Cortés (premio nacional de diseño 2006) y Carlos Álvarez; así como el artista pamplonés Javier Balda, quien fuera autor del cartel de San Fermín en 1982.
UNA LAVADORA Y UNA BOTA DE VINO Aunque, según explicó Javier Balda, "en cartelería de San Fermín está casi todo inventado", lo cierto es que este año hay propuestas curiosas y que, a expensas de que gusten o no, resultan originales y sorprenderán a los ciudadanos. Un ejemplo, una lavadora (cartel 6) con ropa blanca y roja en su interior (al estilo de yin-yan oriental), y en la que el reflejo del tambor es un toro, y sus programas de lavado representan "estados de la fiesta" y actos diversos. De ahí, a un colage en tres dimensiones (cartel 7) realizado a mano con piezas de montar, tipo Lego, y que forman una composición de toros y corredores inspirada en los antiguos juegos de ordenador. En esa línea conceptual, el cartel 5 utiliza la fotografía de una bota de vino, en la que el cordón dibuja los cuernos del toro, y el número 3 también fotografía una faja para recrear una figura antropomórfica (toro). El uso de la imagen gana más protagonismo en el cartel 4, en el que, a modo de "zócalo urbano de la ciudad", se utilizan las fotografías de todo el recorrido del encierro. El ruedo forma originalmente el cuerno del toro.
Los hay también más clásicos, como el número 1, que recuerda, según explicó el jurado, "los cuadros tradicionales" al óleo, y hay dos más abstractos. El número 2, con un fondo negro que podría insinuar lo nocturno, aporta "una idea más abstracta de movimiento de personas y de bullicio", incluso los fuegos artificiales, representado a base de serpentinas de colores, y el número 8, con colores negro y rojo, que expone un toro con sensación de velocidad, y que "recuerda a la cartelería de cine".