pamplona. La procesión del Santo Entierro de Pamplona volvió a suspenderse, por tercer año consecutivo, a causa de la lluvia. Las fuertes precipitaciones que cayeron durante toda la jornada obligaron a la junta de la Hermandad de la Pasión a tomar la decisión de cancelar el acto central de las celebraciones de la Semana Santa de Pamplona, algo que ha sucedido cinco veces en los últimos seis años.
Según afirmó el subprior de la hermandad, Javier Sarriguren, "desde las cuatro y media de la tarde ya sabíamos que no íbamos a poder salir, porque estaban cayendo incluso copos de nieve". Aunque a las 19.30 horas apenas caían unas gotas de lluvia, la hermandad colgó el cartel anunciando la suspensión del acto, porque "no podemos arriesgarnos a que llueva durante el recorrido, ya que un chaparrón haría polvo la procesión entera, los pasos, los trajes de los romanos, las corazas, los plumeros...", señalaba Sarriguren.
todo un año de trabajo Entre los miembros de la hermandad se repetía la desilusión de los últimos años. "Da pena por las familias, por la gente que viene de los pueblos, y también por nosotros y por el trabajo de todo el año, ya que aunque en la hermandad también se hacen otras cosas importantes en el calendario litúrgico, llevamos todo el año preparando la procesión", afirmaba el subprior.
Por su parte, Juan Luis Larráyoz, costalero desde hace más de 15 años en el paso de La Caída, contaba que "habíamos venido con la ilusión de sacarlo, aunque aquí no es como en Andalucía, nosotros no ensayamos". La Caída cuenta con alrededor de 22 costaleros y es uno de los pocos pasos que no tienen problemas de relevo, según Larráyoz.
no fue sorpresa La suspensión de la procesión no fue sorpresa para nadie, ya que las previsiones de lluvia para Viernes Santo eran del 80%, y desde el mediodía no paró de llover. Sin embargo, hacia las 18.30 horas la intensidad de la lluvia disminuyó y esto hizo que un buen número de personas se acercaran hasta los locales de la Hermandad de la Pasión, en la calle Dormitalería, con la esperanza de que la procesión pudiera salir.
Entre ellos, Adolfo Blanco y Esther Morales, de Tarragona, quienes se encontraban pasando la Semana Santa en Pamplona, lugar de nacimiento de Adolfo. "Cada vez que vengo la suspenden", explicaba decepcionado. Esther añadía que "podrían apurar un poco más, caen cuatro gotas y ya la suspenden".
José María Girona y Montserrat Alsira también se encontraban en Pamplona de vacaciones, y tras una visita a la Catedral, decidieron acercarse a los locales de la hermandad para ver los pasos. "Queríamos ver la procesión, así que estamos algo decepcionados", señalaban.
Aunque no hubo procesión, los pamploneses pudieron acceder a los locales de la hermandad para adorar la reliquia del Lignum Crucis y observar los once pasos que componen la procesión. Tres de ellos (La última cena, La oración en el huerto y La caída) sí que pudieron salir a la calle este año, durante la nueva procesión que se celebró en Jueves Santo y a la que asistieron miles de personas. Javier Sarriguren, subprior de la hermandad, afirmó que la procesión había sido "extraordinaria y con mucha afluencia" y que a partir de ahora, se realizará cada año.
vía crucis en la catedral Asimismo, la hermandad, conocedora del imprevisible clima pamplonés, organizó, como cada año que se suspende la procesión, un Vía Crucis con el paso del Cristo Alzado en la Catedral. Éste dio comienzo a las 20.30 horas y estuvo oficiado por el capellán de la hermandad, don Santos Villanueva. Al acto asistieron la alcaldesa de Pamplona, Yolanda Barcina, y algunos de los concejales del Ayuntamiento.
A continuación, el arzobispo de Pamplona y obispo de Tudela, Francisco Pérez, pronunció el Sermón de la Soledad, en el que habló de la Virgen, "la madre que no se cansa se esperar". Para terminar, se leyó un manifiesto "por la vida". Seguidamente, se produjo la procesión del Retorno, en la cual la imagen de la Dolorosa fue devuelta a la iglesia de San Lorenzo, después de pasar la Semana Santa en la Catedral.