PAMPLONA. Una veintena de personas de diferentes sensibilidades políticas acaba de poner en marcha el denominado Foro por la Reconciliación. La asociación se dispone a continuar el trabajo que ha venido realizando el Foro de Iruña, pero con la diferencia de que abre su iniciativa a la sociedad. "Ahora no vamos a hacer sólo debates internos, sino actos públicos como conferencias, charlas, mesas de debate, etcétera", dice el miembro y tesorero del Foro, Mikel Armendáriz, quien destaca la "fenomenal" acogida que está teniendo esta recién estrenada organización. Los interesados en participar de este trabajo en favor por lograr una cultura de la paz pueden informarse en la dirección foroporlareconciliacion@gmail.com .
El Foro por la Reconciliación surge con el loable objetivo de instalar la cultura de la paz. Dicho así suena muy bien, pero no parece una misión sencilla de lograr.
Si no lo pensáramos así, no lo intentaríamos. Sí queremos dejar claro que no pretendemos suplantar a los partidos políticos. A ellos corresponde buscar la paz y solucionar los problemas derivados de la violencia. Nosotros, sin embargo, vamos a incidir más en lo social. Es decir, después de cualquier conflicto violento, en la sociedad quedan abiertas una serie de heridas y se ha demostrado en otros sitios que para curar esas heridas hay que trabajar desde la sociedad, que es el ámbito en el que nos vamos a centrar nosotros. Y si en otros sitios ha sido posible cerrar esas heridas, pensamos que aquí también debe serlo.
¿Qué objetivos pretenden conseguir para darse por satisfechos?
Lo primero es ponernos a trabajar en este tema. Sí nos gustaría, y con ello nos daríamos por satisfechos, que después de todo lo que hemos tenido que pasar, seamos capaces de vivir con cierto civismo y normalidad.
¿Es posible conseguirlo?
Sabemos que es un objetivo muy ambicioso, sobre todo si tenemos en cuenta que todavía hoy no están cerradas las heridas de la Guerra Civil, aunque yo pienso que siguen abiertas entre otras razones porque no se empezó a trabajar en su momento. Aquí está claro que tenemos mucho campo abierto para trabajar esa cultura de paz de la que venimos hablando.
¿Conoceremos algún día la paz en esta sociedad?
Espero que sí. No es nuestro cometido como Foro, pero hemos visto que gente totalmente divergente en cuanto a ideas políticas y a objetivos políticos, es capaz de llegar a unos acuerdos. No pretendemos que todos rememos en el mismo sentido en cuanto a la consecución de objetivos políticos, pero vemos que es posible que la gente pueda llegar a acuerdos de convivencia.
Efectivamente en el Foro por la Reconciliación conviven personas de diferentes sensibilidades políticas. ¿Cómo se alcanzan los acuerdos cuando las opiniones son encontradas? ¿Llegan siempre al consenso?
No. Con respecto al Foro de Iruña hemos cambiado la metodología. Antes partíamos de unas ideas base que redactaba un ponente y sobre ellas hablábamos y hablábamos y muchas veces se nos hacía eterno. Ahora en cambio debatimos cada tema y un ponente se encarga de recoger las ideas comunes que parece que tenemos todos. Después hace un escrito, lo remite a todos, y cada uno de nosotros muestra su conformidad o no con lo que se recoge. La metodología está funcionando muy bien, pero las reuniones se nos hacen muy largas porque hay réplicas, contra réplicas, no se para de hablar.
¿Y se llega al acuerdo?
Hasta ahora han sido muy pocas las veces que alguien se ha desmarcado de un escrito final. Creo que se pueden contar con menos de la mitad de los dedos de una mano. Al contrario, siempre hemos llegado a acuerdos y en ocasiones lo hemos conseguido sobre temas muy complicados.
Comentaban en la presentación del Foro que no piensan actuar de ningún acto partidista, pero la mayoría de los integrantes de esta asociación o están en la política de forma activa o han participado de ella.
Por eso mismo hemos decidido estar alejados de la política, ya que muchos de los miembros ya tienen sus propios partidos y ése no es nuestro ámbito. Tenemos muy claro que no vamos a participar en actos de carácter partidista. Aquí hay gente de Aralar, EA, IU, PSN, Batzarre,...
Es decir, que el Foro tiene el importante déficit de no contar con miembros de los dos extremos: UPN y la izquierda abertzale.
Depende de lo que entendamos por izquierda abertzale, porque para mí Aralar lo es, pero con la sustancial diferencia de que se ha desmarcado totalmente de la violencia, que es uno de los requisitos que pedimos a los que nos apoyen. De todas formas, en el Foro Iruña también estaban representadas la izquierda abertzale y UPN, que tenía a José Ignacio López Borderías.
Pero sí que sería conveniente contar con integrantes de todas las corrientes.
El Foro por la Reconciliación es la apertura a la sociedad del Foro Iruña y está abierto a que entre gente de todo tipo de sensibilidades. Además, mientras el primero está centrado en la reconciliación de nuestra sociedad después de muchos años de una violencia que todavía continúa, el Foro Iruña seguirá haciendo su trabajo con debates y reflexiones sobre todo tipo de temas.
¿La sociedad necesita foros de estas características?
Por lo general, la sociedad muestra cierta apatía sobre estos temas y siempre ha delegado en los políticos para que éstos le resuelvan sus problemas, que no me parece que esté mal, pero la sociedad debe ser consciente de que los políticos no pueden resolver todo. Por ello la sociedad debe actuar y no limitarse a votar cada cuatro años, sino que debe implicarse y arrimar el hombro para contribuir a la consecución de objetivos muy concretos.
Apenas han transcurrido un par de semanas desde que el Foro por la Reconciliación hizo su presentación en público. ¿Han tenido tiempo para pulsar la acogida de esta iniciativa?
Estamos muy contentos, porque no sólo hemos recibido muestras de apoyo, sino también inscripciones de ciudadanos anónimos.
¿Cómo se financia esta iniciativa?
Con las cuotas de sus miembros. Somos humildes en nuestros objetivos y en nuestros medios, pero de momento tenemos un pequeño colchón para hacer nuestras actividades, que no son caras, con las aportaciones de los socios. Aquí el coste es más de tiempo que de dinero. La cuota anual es de 30 euros.