Editorial
Daños colaterales de 'la guerra del fútbol'
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| A conocida como guerra del fútbol toca hoy de lleno a Osasuna y, por extensión, a sus decenas de miles de aficionados. En un comunicado oficial difundido ayer tarde a través de su página web, el club navarro informa de las medidas adoptadas por el llamado G-30 (grupo que acoge a clubes de Primera y Segunda División) y que tienen como expresión más clara la prohibición de acceder a los estadios a las cámaras de Audiovisual Sport, la plataforma que emite íntegros los partidos en la fórmula de pago por visión. Así las cosas, un encuentro de la máxima rivalidad como el que van a protagonizar Osasuna y Athletic, que ha agotado todas las localidades puestas a la venta y que ha despertado una enorme expectación, sólo podrá seguirse a través de las conexiones que realice La Sexta , que difundirá al mismo tiempo imágenes de otros tres encuentros. Poca cosa para tanta emoción. Estos son los daños colaterales de un conflicto que enfrenta a dos empresas audiovisuales empeñadas en conseguir los derechos de los clubes para hacerse en propiedad con el monopolio. Un monopolio que hasta ahora no era tal, ya que había una oferta que permitía ver un partido en abierto, otro en una plataforma de pago y el resto en la fórmula de taquillas. Pero la aparición de Mediapro -empresa propietaria de La Sexta - ha roto el mercado. El asunto lleva camino de dirimirse en los tribunales. Los equipos del G-30 amparan su decisión en el reiterado impago "de importantes cantidades de dinero" por parte de Audiovisual Sport, por lo que se consideran liberados de sus compromisos. Audiovisual Sport, por su parte, denuncia semanalmente a aquellas entidades que niegan la entrada a sus cámaras, ya que alegan la existencia de un contrato que compromete a las partes. Éste es el punto en el que está el conflicto. Audivisual Sport ha solicitado en los juzgados medidas cautelares para que sus equipos puedan acceder a los estadios, medidas que el G-30 ha dicho que respetará aunque no las comparte. Al final, el que haya fútbol televisado para muchos o para pocos, íntegro o en pequeñas porciones, es el menor de los problemas. El conflicto va a poner en serio peligro la financiación de los clubes, sobre todo de los de economía más precaria, que necesitan esos fondos para subsistir y poder competir. En el caso de Osasuna, es un ingreso vital para su futuro y para jugar en Primera. |
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